La ictericia fisiológica del recién nacido, es el color amarillento que aparece frecuentemente en los bebés nacidos a término del embarazo (a menudo uno de cada tres bebés la padece), y en casi la mayoría de los niños prematuros, en las 24 o 48 horas que siguen al alumbramiento.
Se debe a que los glóbulos rojos en la sangre de los recién nacidos son demasiado numerosos. Una gran parte de ellos deberá ser destruida después del nacimiento. La destrucción de los glóbulos rojos da lugar a la formación de bilirrubina en la sangre, que deberá ser transformada en el hígado antes de ser eliminada.
Sin embargo, el hígado que no está completamente maduro no podrá efectuar este trabajo a la perfección y el exceso de bilirrubina se traducirá en el color amarillento que pueden presentar los bebés que acaban de nacer.
Esta ictericia fisiológica dura más tiempo cuando el bebé es amamantado por la madre, ya que en la leche de algunas mujeres, se encuentra una sustancia que impide el metabolismo de la bilirrubina.
A pesar de que la ictericia sea banal, al bebé se le tomará una pequeña muestra de sangre (generalmente del talón), para controlar que el nivel sanguíneo de bilirrubina no se vuelve demasiado elevado, ya que pasado un nivel, esta sustancia puede llegar a ser tóxica para el cerebro.
A partir de un cierto nivel, al bebé se le someterá a los rayos ultravioletas (fototerapia) para destruir la bilirrubina. En numerosos centros, el bebé puede quedarse en la misma habitación que su madre durante el tratamiento y siempre que el nivel de bilirrubina haya descendido lo suficiente.