Las opiniones acerca del uso del chupete se encuentran generalmente divididas. Están quienes consideran que se trata de un vicio a evitar a toda costa. Para otros, es la solución frente a muchos problemas del bebé.
Estos son algunos argumentos que pueden ayudarte a decidir qué es lo que te parece mejor para tu bebé:
A favor del chupete…
- El chupete no causa daño psicológico ni físico, incluso con respecto a la dentición. Actualmente hay chupetes que se adaptan de manera adecuada al desarrollo bucal del bebé sin interferir con el crecimiento de sus dientes.
- En inglés, al chupete se le dice pacifier, que significa pacificador. De hecho, se trata de un buen recurso que suele calmar tanto al bebé como a sus padres en momentos difíciles.
- El bebé necesita chupetear aún fuera del momento de la alimentación. Este chupeteo proporciona placer al bebé calmando su ansiedad. No hay que olvidar que él ha comenzado a chupar su dedo desde antes de nacer.
- Dejar al bebé calmarse con el chupete es permitir hacer un puente entre él y su mamá. Ella no puede estar siempre allí, pero le proporciona el chupete para acompañarlo en su lugar y darle la ilusión de estar cerca su pecho.
En contra del chupete…
- Cuando el bebé es muy chiquito y la lactancia aún no se ha establecido firmemente, ofrecerle un chupete puede hacer que sacie su necesidad de succión antes de llegar al pecho y que entonces no le queden fuerzas o deseo de mamar.
- Si, cuando el bebé tiene hambre, uno intenta reemplazar el pecho o la mamadera ofreciendo el chupete lo que logrará es que el bebé se ponga furioso, no acepte el chupete y además trague aire al llorar provocandole gases innecesarios.
- A veces los padres utilizan el chupete en función de su conveniencia y no de la necesidad de chupar del bebé. Hay que estar alerta con respecto a esta posibilidad y preguntarse quién necesita más el chupete cada vez que se le ofrece al bebé.
- Si un bebé aprende a quedarse dormido con el chupete, es posible que se despierte cuando éste se le cae o que al despertar requiera seguir chupándolo aunque ya no lo tenga puesto. Esta puede convertirse en una verdadera dificultad a la hora de dormir.