Una chica se enteró de que estaba embarazada al mismo tiempo que rompió la relación con su novio. El dolor caló hondo en su corazón, y pensamientos negros vagaron por su mente. El tiempo pasó y ya se había cumplido el tercer mes de gestación.
Una mañana, el rencor, el dolor y el resentimiento hicieron una amalgama fatal, que desembocó en la idea del aborto, aunque en su corazón convivían sentimientos encontrados, pues poco a poco el amor de madre iba naciendo. Y una noche la voz de su bebé apareció en sueños, y recitó una carta para ella.
“Querida mami: Seguramente estarás sufriendo aquellos acontecimientos que marcan mi llegada a este mundo. Aguantando náuseas y malestares, sufriendo ataques de hambre y antojos excéntricos, yo por mi parte, estoy en un lugar donde la oscuridad es casi total, flotando en una especie de globo mágico. Poco a poco voy descubriendo que mi cuerpecito se va formando, va ganando apariencia, se va gestando a medida que pasan los días.
La verdad no me aburro tanto, ya que tus caricias me hacen cosquillas en los piecitos, y tus mimos me hacen disfrutar de este extraño lugar. Aquí mi vida es bastante cómoda: disfruto muchísimo de tus antojos, y juego con esta larga soga que algunos llaman cordón umbilical. Desde aquí te escribo esta cartita para decirte que te quiero, y agradecerte por las caricias, mimos y cariñitos que me das.
No veo la hora de conocerte, y ver por fin cómo es tu carita. Me dijo mi angelito que está por acá conmigo, que el amor que nos une es imposible de quebrar; pues es tan grande como el mar. Y si la mar extensa es, yo te quiero desde mi puerto hasta tu puerto: El infinito. Bueno mamita, mi angelito quiere ir a jugar. Me despido hasta dentro de unos pocos meses, cuando por fin pueda conocer tu carita iluminada. Te quiero mucho, tu bebé.”
Reflexionemos acerca del aborto!