Por otro lado, tiene un poder antiinfeccioso contra numerosos gérmenes responsables de otitis y catarros por ejemplo, gracias al gran número de glóbulos blancos que contiene. Se encuentran muchos anticuerpos antivíricos y anticuerpos específicos (contra el estreptococo principalmente). Prolonga el período de inmunidad natural contra diversas enfermedades y a favorecer el desarrollo de bacterias intestinales benignas (lactobacilos bífidos), ayuda a luchar contra las bacterias malignas responsables de las gastroenteritis . Observe que las heces de un bebé alimentado con leche materna tienen un color amarillo dorado y son muy líquidas, sin que por ello el bebé tenga diarrea.
La leche materna protege contra las alergias, principalmente contra las alergias a diversas proteínas extrañas que podrían introducirse en el organismo por una alimentación artificial. No existe intolerancia a la leche materna, salvo en casos excepcionales de intolerancia a la lactosa.
La naturaleza es tan sabia que la composición de la leche materna varía para adaptarse a su bebé en función de sus necesidades, según su edad. De este modo, se pueden distinguir tres tipos de leche:
- el calostro. Se trata de un líquido espeso y amarillento, más rico en sustancias antiinfecciosas que la leche materna posterior. Protege mejor al recién nacido, especialmente vulnerable durante los primeros días de su vida, y le ayuda a eliminar sus primeras heces (meconio) gracias a su poder laxante. Se produce del primer al sexto día de vida del bebé.
- la leche de transición. Se produce entre el sexto y el decimocuarto día.
- la leche madura se produce a partir del decimoquinto día.
Una mujer que haya dado a luz prematuramente produce una leche diferente a la de una mujer que haya dado a luz a término, adaptada a su bebé nacido demasiado pronto.
La leche materna cambia de color y consistencia, su composición se modifica a lo largo de una misma toma, por ejemplo es muy diluida al comienzo de la toma (es transparente e incluso un poco azulada) y se espesa progresivamente (se hace más espesa y blanca o amarilla) al tiempo que aumenta su contenido en lípidos, cuatro veces mayor que al comienzo de la toma. Esto provoca en el bebé un sentimiento de saciedad que regula su apetito. El bebé toma justo la cantidad de leche que necesita. La leche también cambia en función de los momentos del día, su concentración en lípidos es diferente por el día y por la noche.
A pesar de todos los progresos realizados en la fabricación de las leches artificiales, continúa siendo lo mejor que puede dar a su bebé.
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