Antecedentes
La
cesárea aparece tempranamente en la cultura occidental formando parte
de mitos donde del resultado de este
procedimiento nacían niños vivos de madres sanas.
Debe resaltarse lo incierto de los relatos, ya que no hay
registros reales de mujeres que hayan sobrevivido a esta operación
hasta el siglo XVI.
En
la mitología griega Asclepius o Esculapio, dios de las ciencias
médicas, nace del abdomen de su madre (otros dicen de la pierna).
Existen referencias sobre esta operación en antiguos relatos de la
cultura egipcia, india y china.
Su
significado
Hasta
es oscuro el origen de la palabra cesárea. Se atribuye erróneamente a
Julio César el haber nacido por cesárea ya que se sabe que su madre,
Aurelia, sobrevivió largamente al nacimiento de su hijo. Durante la época
romana sólo se practicaba una cesárea a las mujeres por morir para
intentar salvar al hijo. Otra posible fuente es el verbo latín caedare
que significa cortar.
Durante
los últimos 2000 años la cesárea ha cambiado su significado para las
distintas culturas así como también sus indicaciones (y ni que hablar
de su frecuencia).
Las
primeras prácticas exitosas
Inicialmente
se practicaba muchas veces para separar al niño de su madre moribunda y
poder enterrarlo y
bautizarlo, como ordenaban preceptos religiosos.
El
primer reporte de una cesárea donde sobreviven madre e hijo proviene de
Suiza. Alrededor de 1500, el granjero Jacobo Nufer efectúa esta operación
a su esposa, probablemente recurriendo a conocimientos que le brindaba
su experiencia con animales (criaba cerdos).
Probablemente
el ámbito rural haya favorecido a la sobrevida de las primeras
operaciones reduciendo la tasa de infecciones al alejarse de los
contaminados hospitales de la antigüedad donde los médicos trabajaban
sin guantes y muchas veces sin lavarse las manos.
Con
la llegada del Renacimiento...
Mejoraron
los estudios sobre el cuerpo humano y de esta forma se pudo acceder a
una base científica para poder efectuar la cesárea con conocimientos
anatómicos.
En De Corporis Humani
Fabrica, Vesalio en 1543 describe con bastante fidelidad al
aparato reproductor femenino.
Estos conocimientos fueron manejados exclusivamente por los hombres,
pero no a las mujeres que hasta ese momento se habían dedicado al
proceso del parto (comadronas).
A principio de los 1600 el clan Chamberlain introduce el fórceps
para extraer vivo al feto del canal del parto. Antes se recurría a la
craneotomía que resultaba en la muerte segura del mismo.
Hasta el siglo XIX la mujer fue excluida de la realización de la cesárea.
Paradójicamente, la primera cesárea exitosa de la que se tiene
registro en el Imperio Británico fue efectuada por una mujer, Stuart
Barry, disfrazada (¡!)
de hombre en instalaciones del Hospital de la Royal Army en Sudáfrica.
En la misma época, viajeros al África contaban operaciones cesáreas
en Uganda con técnicas poco ortodoxas desde nuestra óptica, efectuadas
por los nativos.
Utilizaban alcohol de banana para desinfectar y para adormecer a la
mujer, siendo el resto del procedimiento bastante similar al realizado
en nuestros días salvo que no suturaban el útero.
En
esa época, debe remarcarse, en Occidente tampoco lo hacían.
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