En el siglo VI a.C., Aristóteles concluyó que el agua era el principio
de la vida. Observó que todas las semillas tenían una "naturaleza húmeda".
Sin embargo no fue antes de 1700 que los científicos empezaron a comprender
e identificar las propiedades del agua, incluyendo su valor como método
terapéutico.
A lo largo de la historia existen muy pocas pruebas concretas de que las
culturas antiguas practicaran el parto en el agua a cualquier escala,
pero se sabe que se ha usado en todas las culturas del mundo. Hay leyendas
que dicen que los antiguos egipcios daban a luz en el agua a ciertos bebés
selectos. Estos bebés se convertían en sacerdotes y sacerdotisas. Se dice
que los antiguos súbditos del rey Minos en la isla de Creta usaban un
templo sagrado para partos en el agua. El arte de los frescos en las ruinas
de Minos representa delfines y su especial conexión con los humanos y
el agua. Sólo se puede especular acerca de la conexión entre estas pinturas
y sus creadores. Los indios chumash de la costa central de California
cuentan historias acerca de sus mujeres que pasan el trabajo de parto
en los remansos de las mareas y ensenadas poco profundas a lo largo de
la playa mientras los hombres de la tribu tocan los tambores y cantaban.
Las tradiciones de las islas Hawaii mantienen que ciertas familias de
las islas han nacido en el agua durante miles de generaciones.
El primer parto en el agua registrado en la modernidad, tuvo lugar en
Francia en 1803. El caso, que fue detallado en un periódico de la sociedad
médica francesa, argumenta que una mujer que había estado en labor durante
cuarenta y ocho horas encontró un alivio en su lento progreso sumergiéndose
en el agua caliente. Después de estar breves instantes en el agua el bebé
salió tan rápidamente que no tuvo tiempo de salir del agua para dar a
luz a su bebé. Se han recogido informes posteriores sobre el parto en
el agua hasta 1960, cuando comenzó a haber documentación sobre el mismo
en le Unión Soviética.
En ese entonces surgieron historias muy interesantes en la Unión Soviética
sobre el trabajo de Igor Chercovsky, científico y curandero ruso primordialmente
autodidacta, el cual dirigió una investigación sobre animales pariendo
en el agua. También observó la conducta de los bebés en el agua, incluyendo
la de su hija Veta, que nació prematuramente en 1963. Chercovsky puso
a su recién nacida en una tina de agua caliente durante varias semanas,
arguyendo que no tendría que luchar contra la gravedad y por lo tanto
no gastaría tanta energía en sobrevivir como la que requeriría en la incubadora
del hospital. La hija de Chercovsky sobrevivió y él continuó experimentando
en el agua.
Durante la misma época pero en Rusia, el Dr. Frederick Leboyer introdujo
el concepto del baño caliente para el bebé después del parto. El bebé
podía experimentar el agradable retorno al placer del mundo fluido que
acababa de dejar.
Uno de los primeros que propuso abiertamente el parto en el agua fue el
médico francés Michel Odent. Proporcionando una tina con agua caliente
para la labor y el parto, Odent ofrecía más comodidad y libertad de las
que nunca había gozado la mujer parturienta. El foco principal del trabajo
de Odent fue asistir a cada mujer que daba a luz a su propio modo y bajo
sus propios instintos.
Odent descubrió que cuando las contracciones de la mujer se vuelven más
dolorosas y menos eficaces, el descansar en el agua caliente suele proporcionarles
alivio, especialmente para las mujeres cuya dilatación no progresa más
de cinco centímetros.
En 1981 en América, un grupo de parteras ya conocían el exitoso trabajo
de Michel Odent, muchos padres querían dar a sus hijos una entrada en
el mundo bastante diferente. Durante los primeros años de la década de
1980, cuando estas parejas renacedoras comenzaron a tener a sus bebés
en el agua, la mayoría de los partos no eran complicados y resultaban
experiencias muy gratificantes. A veces los padres dejaban a sus propios
recién nacidos sumergidos bajo el agua por más de veinte minutos creyendo
que con eso les daban tiempo de estirarse, relajarse y recuperarse des
estrés del nacimiento. Desafortunadamente, algunas parejas intentaron
dar a luz a sus bebés solas, sin la atención de un doctor. Hubo varias
muertes accidentales de recién nacidos, supuestamente por haberlos dejado
demasiado tiempo debajo del agua. Esto impresionó a los padres y parteras
que defendían el parto en el agua, y empezaron a dudar de su seguridad.
En 1985 había un centro de alumbramiento en Estados Unidos que ofrecía
a las mujeres la misma atmósfera que el Dr., Odent en Francia. El Dr.
Michael Rosenthal abrió el Centro de Alumbramiento Familiar en Upland,
California. Cuando Rosenthal habló con los padres sobre sus partos en
el hospital a menudo expresaban poca satisfacción, esto lo inspira a abrir
su propia clínica de alumbramiento.
En el verano de 1993 casi mil mujeres dieron a luz en el agua en el centro.
Pasajes del libro "Opciones para un parto suave" de Barbara Harper
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