El Estrés y la Fertilidad
La incapacidad
para procrear, después de un año de estarlo intentando,
puede resultar muy estresante para una pareja. Catalogada
como infertilidad, el diagnóstico de las causas de esta
condición médica presupone muchas veces, tanto repetidas
visitas a los especialistas, como cierto grado de
incomodidad y hasta sentimientos de vergüenza.
La pareja
no fértil es presa de sentimientos contradictorios, desde
negación e ira, hasta frustración e impotencia por la falta
de control de su situación. Y estos mismos sentimientos
pueden afectar negativamente la capacidad, tanto del hombre
como de la mujer, para someterse al rigor de las pruebas de
diagnóstico y al tratamiento. Es más, puede que sean la
razón más frecuente por la que abandonen el tratamiento o
desistan del intento antes de agotar todas las
posibilidades.
El estrés de la infertilidad también puede afectar la
frecuencia y la calidad de las relaciones sexuales de la
pareja. En sí el estrés no causa infertilidad, a menos que
sea tan serio que interfiera con la ovulación (algo bastante
poco común) o afecte totalmente las funciones sexuales,
particularmente en el hombre.
En una pareja que esté tratando de vencer su
infertilidad, es extremadamente importante que el hombre y
la mujer se comuniquen a nivel de sentimientos con respecto
a su situación y que tomen decisiones terapéuticas conjuntas
de apoyo mutuo.
A veces el deseo de un hijo no es igualmente intenso en
un miembro de la pareja como en el otro porque el individuo,
por ejemplo, ya tiene hijos de un matrimonio anterior. A
veces son los miembros cercanos de la familia los que
ejercen una presión demasiado fuerte preguntando
constantemente cuándo van a tener un hijo o si es que no lo
quieren tener. También algunos eventos sociales, como las
fiestas de cumpleaños de los pequeños o los "baby showers"
pueden convertirse en penosos recordatorios.
Es muy importante que la pareja aprenda a reconocer
cuándo se siente estresada y qué es lo que se los provoca,
así como que encuentren maneras de aliviar la situación.
Algunas técnicas, como la relajación, la meditación, los
masajes, la sicoterapia e incluso la acupuntura, han sido
usadas con cierto éxito.
También hay que tomar en cuenta que el tratamiento
resulta más fácil para las parejas si éstas no se sienten
solas; es por eso que han surgido grupos de apoyo que
permiten que las parejas no fértiles compartan sus
experiencias. La organización nacional RESOLVE, por ejemplo,
posee muchas filiales en los Estados Unidos que proveen
información escrita y organizan grupos de apoyo en muchas
localidades.