Embarazada: los primeros momentos
Categoria : Tumaternidad

¡Ya está!. Los resultados saltan a la vista. Estás embarazada y una nueva vida comienza a crecer en tu interior. Empieza una nueva aventura. A lo mejor sientes una gran alegría, una exaltación de convertirse en madre o, por el contrario te sientes desamparada o incluso angustiada.

Muchas mujeres, incluso aquellas que han deseado ardientemente quedarse embarazadas se encuentran angustiadas con la idea de vivir un embarazo, de convertirse en madres. Es porque no es algo banal, es porque te sitúan ante la Paradoja de la Vida: es algo ordinario quedarse embarazada y tener hijos pero a la vez es algo extraordinario. Por eso es normal sorprenderse en algunos momentos, hacerse preguntas, entusiasmarse, inquietarse.

Debes aceptar los sentimientos que sientes. No es ni bueno ni malo, es simplemente el signo de que estás viva. Y además es lo mejor que puedes hacer por el pequeño ser que está dentro de ti.

Sigue llevando la misma vida que antes. No cambies tus costumbres a no ser que así lo desees, porque sean convenientes para tu hijo (entorno, trabajo, alimentación?). Debes saber que tu psique está preparada para ello y que tu cuerpo se adaptará, es el momento más propicio para estar a la escucha de tu ritmo propio, de tomarte tu tiempo, de escuchar la voz de tu intuición que se desarrolla particularmente durante este período.

Permite que lo más profundo de tu ser te guíe y te inspire y te sorprenderá encontrar las respuestas antes de planteártelas. La persona que sabe exactamente todo lo que necesitas eres tú. Es inútil encerrarte en los libros y dejarte inundar por mil y un consejos ?muy bien intencionados ? de las madres y las amigas. Habrá tiempo cuando realmente los necesites.

En el día a día, toma el tiempo de vivir, de descansar, de divertirte, de pasear, de ver a tus amigos, de escuchar tu música preferida, de oler el perfume que más te gusta?

De una vez por todas, debes saber que cuidarse es cuidar también al bebé. Su desarrollo neurofisiológico y afectivo depende en gran medida de tu equilibrio. De nada sirve dar cientos de cosas al bebé si a ti te falta algo.

El pequeño ser que va a llegar al mundo está dotado de todo el potencial para convertirse en una persona inteligente y responsable, a pesar de la débil apariencia que tiene. A la vez que el niño empieza a crecer, te hará sentir todavía más madre.

Permite que tu pareja se ocupe de ti y de vuestro hijo y, si estás sola, seguramente hay alguien de tu entorno que se prestará a darte calor y presencia.