Consejos Familiares

Nmunoz Escribió en : Mar 26, 2008

Cuando consultar al psicologo infantil

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Cuándo y Por qué consultar a un Psicólogo de niños

Como suele ocurrir en los más diversos ámbitos de la vida, una consulta a tiempo suele funcionar de manera preventiva, logrando mejores resultados en un tiempo más corto

El cuándo: En la etapa infantil resulta fundamental a la hora de encontrar motivaciones y condiciones que favorecen y mantienen situaciones patológicas en el seno de la familia: situaciones que perturban la dinámica familiar, se manifiestan en las conductas de nuestros hijos y obstaculizan su pleno desarrollo

Dado que la infancia es un momento vital de gestación, crecimiento y maduración de aptitudes y cualidades del ser humano, es en este momento de la vida, cuando los problemas deberían afrontarse con la ayuda de los padres y un profesional a cargo que guíe y permita a la familia en cuestión encontrar soluciones propias frente a las dificultades con que pueda tropezar un niño en el mundo que lo rodea


El porque, o mejor dicho “los porqués”, suelen ser tan variados como variadas son las personas que encontramos día a día De manera general, podríamos decir que merece una consulta psicológica toda situación constante y repetida que perturbe, inhiba o dificulte el desenvolvimiento de nuestros hijos en los diferentes planos de la vida (familiar, escolar, recreativos, etc) A lo largo de su crecimiento, los chicos se ven obligados a afrontar situaciones difíciles y novedosas, que pueden menoscabar alguna área de su vida de manera transitoria Por lo tanto, es importante tener en cuenta el carácter persistente de la afección dado que, de otra manera, podría confundirse con estas situaciones evolutivas difíciles de por sí, pero que no revisten un carácter patológico Una consulta a tiempo puede despejar dudas al respecto


A modo de ayuda brindamos aquí un breve listado de problemáticas que merecerían la consulta a un psicólogo:


Hiperactividad

Agresividad excesiva (a sí mismo o a terceros)

Trastornos del sueño (insomnio, pesadillas, sonambulismo, terrores nocturnos, etc)

Miedos excesivos ante situaciones que no lo ameritan (temor a cosas, personas, animales, etc)

Situaciones repetidas de aislamiento (en casa, la escuela, el club, etc)

Patologías psicosomáticas (asma, psoriasis, alergias, etc)

Dificultades en la escolaridad (problemas de conducta, problemas de aprendizaje, déficit atencional)
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