Consejos Familiares

Nmunoz Escribió en : Jul 26, 2005

Problemas Nocturnos: El niño que no quiere dormir, Pesadillas y Terrores Nocturnos

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1) EL NIí‘O QUE NO QUIERE ACOSTARSE

Un niño se resiste a acostarse por diversos motivos Puede tener miedo de la oscuridad o de no despertarse, o se siente inseguro cuando está solo Indudablemente, le gustarí­a más jugar o ver la televisión y, en realidad, preferirí­a la compañí­a y atención de sus padres

Cuando los niños se hacen mayores, su vida social adquiere preponderancia No obstante, todos los niños deben tener su hora de acostarse y si se quiere paz en casa, los padres no pueden transigir en esta cuestión Los padres que dicen «chicos, ¿no creéis que ha llegado el momento de acostarse>>, han declinado su responsabilidad y sus hijos no se acostarán a la hora adecuada Los padres que siempre permiten al niño permanecer levantado «sólo un poco más», tendrán siempre problemas con el momento de acostarse De haber la menor posibilidad de transigir, los niños más nerviosos se agarrarán a ella De ahí­ pues que para muchos padres, conseguir acostar a sus hijos es una más de las batallas al final de un largo dí­a, justo en el momento en que ellos necesitan tiempo para sí­ mismos

Para los padres novatos, seguir los consejos que se explican aquí­, puede zanjar los problemas nocturnos antes de que empiecen Si la hora de acostarse ya es un problema, será necesario planificar nuevas iniciativas para conseguir que el niño duerma Es importante decidir lo que se hará, que el niño sepa que el cambio es inminente y que el dí­a 1 hay que poner el plan en marcha

Decidir cuando hay que acostarse

Se debe decidir el momento preciso en que el niño debe acostarse y, una vez decidido, proceder con firmeza Esto no significa que los padres deban ser absolutamente rí­gidos e insistir en que el niño debe estar siempre en la cama a las ocho en punto, aunque justo en aquel momento acabe de llegar papá o esté en casa el tí­o José Sin embargo, cuanto más capaces sean los padres de concretar el momento de acostarse, más fácil será conseguir que el niño se duerma a una hora fija

Importante: No utilice la palabra «oscuro» para indicar el momento de acostarse, porque en verano con la luz de dí­a esto será causa de problemas

Crear hábitos para ir a dormir

Los niños encuentran seguridad en la rutina Les gusta la seguridad de lo habitual y es importante disponer de ciertos objetos con los que pueden contar Por ejemplo, tener su martillo azul en la cama, junto a él, cada noche Besar a todo el mundo antes de irse a su habitación y después todo el mundo tiene que ir a darle un beso cuando ya está en la cama; a otros les puede gustar colocar todas sus muñecas bajo la manta, junto a ellos

Tanto los rituales como los detalles reconfortantes de seguridad, tales como mantas viejas o perros de trapo, de los que dependen algunos niños, les sirven para separarse de los seres queridos y pasar del estado de vigilia al de sueño

Los padres no deben reí­rse de los hábitos del niño, pero por otra parte, tampoco deben consentir que se vuelvan demasiado pesados Se ha de limitar el número de juguetes que el niño se lleva a la cama, por ejemplo, se puede llevar un libro y un juguete, que escoja Algunos niños alargan esto demasiado, lo que comporta quince minutos adicionales para conseguir que, por fin, se vayan a la cama

Hábitos nocturnos regulares

A los niños siempre les gusta saber lo que ocurrirá un instante después de ahora Unos hábitos nocturnos regulares conseguirán que el niño sepa que el momento de acostarse se acerca y que ha llegado el momento de parar Se puede seguir esta guí­a para establecer una rutina nocturna

- Simplificar: Tomar en consideración el horario de la familia y las preferencias del niño No comenzar con normas que después no se seguirán La rutina de acostarse debe proporcionar una sensación de seguridad cálida, un final del dí­a confortable Se discutirán por encima las incidencias del dí­a que termina y se planearán cosas para el dí­a siguiente Preparar sus ropas para el dí­a siguiente, junto a los libros, será de utilidad para niños más crecidos Leer un cuento o comer una galleta ayudará a otros niños a entender que ha llegado el momento de acostarse Utilizar señales que hagan patente la rutina

- El niño debe saber cuándo empieza la rutina del momento de acostarse Puede ser tan simple como decir «el momento de irse a la cama es el momento en que termina tal o cual programa de televisión» O se pueden intentar señales visuales Por ejemplo, dibujar un cí­rculo en una hoja de papel de color, dividirlo en secciones clasificadas como hora de jugar, hora de acostarse y hora de los cuentos Hacer una flecha de papel y fijarla en el centro del cí­rculo Señalar con la flecha en la sección apropiada cuando llegue el momento O se puede dibujar un reloj con las manecillas señalando el momento de acostarse y colocarlo cerca del reloj real Cuando las manecillas del reloj real coincidan con las del reloj casero, el niño sabe que es el momento de irse a la cama

- Mantener al niño calmado Las peleas o los juegos muy activos inmediatamente antes de irse a la cama, no preparan al niño para dormir

Media hora antes de acostarse, el niño debe encontrarse relajado para cuando llegue el momento Más que una guerra de almohadas o un juego de pelota serán unas costumbres sosegadas que incluyan la higiene habitual, la lectura, la narración de cuentos o la música Todo esto, que suaviza el momento de acostarse, también debe seguirlo la persona que se ocupe del niño o la abuelita, cuando ponga al niño en la cama, o cuando es más tarde y el niño, agotado, precisa una ayuda adicional para conseguir una noche de calma

- Hacerlo especial Lo ideal serí­a que el momento de acostarse fuera cálido y acogedor Tanto para los padres como para el niño es un momento de calor y de seguridad A muchos niños les encanta escuchar una y otra vez el mismo cuento antes de irse a la cama A otros les complace escuchar cuentos inventados, mientras que a otros les divierten las canciones infantiles como costumbre en el momento de acostarse

- No hay que pensar que los niños algo mayores no necesitan estos hábitos Incluso a los preadolescentes les encanta que les lean o bien les gusta utilizar estos momentos para charlar de algo importante o preguntar algo antes de que se convierta en un problema El momento de acostarse es una excelente oportunidad para los padres de acercarse a sus hijos Los hábitos al acostarse, que comienzan en edad muy temprana ayudarán al niño toda su vida Algunos niños adquieren el hábito de leer, otros escriben su diario o planifican el dí­a siguiente Otros hacen ejercicios de relajación

- Se ha de ser flexible, pero también se ha de saber cómo terminar las costumbres rituales Si no se sabe cómo tomar la decisión final cuando ha llegado el momento de apagar la luz y de dormir, la rutina nocturna puede convertirse en algo cansado o interminable Los padres no deben permitir evasivas por parte del niño, ni dejarse convencer de seguir leyendo «un cuento más» En vez de esto, se ha de anunciar de antemano las historias que se leerán aquella noche y aferrarse a lo que se ha dicho Si trazar lí­mites es un problema para algunos padres, éstos pueden apoyarse en otras ayudas, como su propio reloj o un minutero Hay que decir al niño que «cuando el reloj marque las 9:30, ha llegado el momento Luces apagadas o en 15 minutos, el reloj sonará, lo que significa apagar la luz»

Hablar con el niño de sus miedos y angustias

Cada individuo, incluyendo los niños, tiene temores que tienden a manifestarse de noche Los padres deben animar al niño para que hable de sus problemas y preocupaciones, a fin de poderlos solucionar, ayudando a que se duerma, e intentar también, un ligero masaje en la espalda

Hacer frente al hecho de levantarse continuamente

Los padres han seguido los hábitos v rituales del momento de acostarse Cristina se ha metido en la cama hace unos instantes, pero ya no está en ella Después de diez minutos, ya vuelve a estar en el salón, pidiendo un zumo Los padres deben intentar seguir las técnicas descritas aquí­ Para algunos niños, una puede bastar, para otros será necesario aplicarlas todas para conseguir que permanezcan en la cama

- Llévele a la cama y ponga un despertador que suene al poco tiempo Dí­gale que regresará a su habitación antes de que suene Gratifí­quele con un masaje en la espalda por permanecer en la cama Gradualmente, alargue el tiempo que debe permanecer en la cama antes de obtener la recompensa, ya sea un masaje en la espalda o un helado para desayunar Si es necesario, utilice de nuevo el minutero, y después siéntese v léale hasta que el niño se haya dormido

- Enseñe al niño cómo irse a la cama Algunos niños pequeños no consiguen relajarse lo suficiente par poder dormir, por lo que se les pueden enseñar las técnicas de respiración y de relajación Los padres pueden acostarse un rato al lado del niño y hablarle de lo que hay que hacer para quedarse dormido Dí­gale que cierre los ojos y en un tono de voz suave cuéntele el cuento de cómo las olas del mar se siguen unas a otras para jugar y vuelven a casa una y otra vez Recuérdele que debe echarse y quedarse quieto y tranquilo, con los ojos cerrados y recordar las olas También se puede usar la imaginación para pensar en sus propias escenas para quedarse dormido

- Colocar junto al niño todo lo que se necesita para la noche: un vaso de agua, una cajita con una linterna, su juguete favorito y un cassette o la radio para escuchar antes de dormirse

- Para los bebés que aún permanecen en la cuna pero son lo suficientemente mayores para hablar, los hábitos nocturnos, a menudo, requieren actos más definitivos que exigen decisión por parte de los padres Supongamos que se les ha arropado y se les ha dado un beso de buenas noches por cuarta vez, mientras se abandona la habitación diciendo: «Buenas noches Me voy a la cama>> Se debe cerrar la puerta y no volver atrás, aunque el niño llore (a menos que se pueda pensar que el niño se encuentra realmente mal) durante veinte minutos Si después de veinte minutos el niño aún llora, se ha de volver a su habitación indicándole que se duerma Besarle y salir de nuevo durante otros veinte minutos Si es necesario, hay que repetir esta rutina cada noche, hasta que el niño perciba que su táctica no da resultados Importante: si el niño cesa de llorar, no regrese a su habitación para comprobar qué ocurre hasta estar seguro de que el niño está profundamente dormido o, de otro modo, el niño reincidirá

- Utilizar un gráfico Un gráfico del momento de acostarse es eficaz para los niños, permitiéndoles ganar puntos para alguna recompensa deseada Al principio, los padres deben dar puntos por permanecer en la cama durante cinco minutos, después se ha de prolongar gradualmente el tiempo requerido para acumular los puntos necesarios

- No discuta Si el niño suele salirse con la suya, será preciso aplicar consecuencias negativas: pérdida de privilegios al dí­a siguiente o acostarse más temprano la próxima noche

Debemos reforzar la cooperación del niño

Utilizando palabras y acciones, hay que dar al niño respuestas positivas por su cooperación en el momento de acostarse Planificar la rutina y llevar a cabo el plan completo a la vez Puesto que a veces es difí­cil modificar comportamientos establecidos, se puede necesitar, de entrada, ofrecer recompensas, quizás utilizando el gráfico del momento de acostarse si este momento se ha convertido en la lucha de cada noche Se pueden dar puntos por respetar las costumbres del momento de acostarse y porque el niño ha permanecido en la cama, antes de dormirse Al principio puede darse al niño una recompensa cada noche Las recompensas pueden incluir, por ejemplo, un programa extra de televisión la noche siguiente, sábanas especiales, chocolatinas debajo de la almohada o un caramelo antes de acostarse, al dí­a siguiente Entretanto el niño acumulará puntos para una recompensa mayor que le costará más esfuerzo ganarse Las grandes recompensas se escogerán entre el «menú» de cosas o actividades que los padres saben que el niño quiere

2) TERRORES NOCTURNOS Y PESADILLAS

LOS NIí‘OS CON TERRORES NOCTURNOS

Las pesadillas y los terrores nocturnos son dos cosas distintas Al contrario que las pesadillas, los terrores nocturnos no son sueños que produzcan miedo ni el resultado de la actividad del sueño En su lugar, se cree que reflejan etapas inmaduras del sueño, en las que el niño tiene dificultad para hacer la transición del sueño profundo al sueño más superficial

Aunque el niño con terrores nocturnos no los recuerde, estos episodios nocturnos pueden ser sumamente preocupantes para los padres Muchos niños sollozan o gritan, se agitan o corren por toda la casa con los ojos abiertos, pero sin ver y sus oí­dos parecen no percibir las palabras tranquilizadoras de los padres

Poco es lo que se puede hacer para ayudar al niño durante un terror nocturno Se debe simplemente esperar a que cese y recordar que no ha sido causado por las tensiones y que no tendrá efectos traumáticos ni duraderos para el niño

Tranquilizarle

Abrace al niño, cálmele y pásele una toalla refrescante por la cara Los padres sentirán que están haciendo algo útil y esto tranquilizará al niño mientras pierde su mirada perdida y empieza a volver a la realidad, preguntándose qué pasa

Regule los horarios de sueño

Para ayudar al niño a desarrollar un patrón de sueño más maduro asegúrese de que tiene un horario regular de sueño y que descansa lo suficiente

Consulte a un profesional

A pesar de que los terrores nocturnos no son en general significativos existe sin embargo la posibilidad de que sean sí­ntomas de alteraciones neurológicas Para verificar este extremo, al mismo tiempo que las pesadillas muy molestas, habrí­a que comentarlo con el médico Si los terrores se producen con mucha frecuencia, el médico puede sugerir aliviarlos con una medicación cuidadosamente controlada

LOS NIí‘OS QUE TIENEN PESADILLAS

Las pesadillas, al contrario que los terrores nocturnos, pueden ser aterradoras para el niño y también para los padres v son resultado de sentimientos de inseguridad, ansiedades, miedos o preocupaciones Son reacciones de miedo comunes y normales a los sueños desagradables que se inician normalmente a los tres años de edad, teniendo su punto máximo a las edades de cuatro y seis años

Las niñas son susceptibles de padecerlas más tarde que los niños Un 28% de los niños con edades comprendidas entre los seis y doce años, tení­an pesadillas Alrededor de los diez años, la frecuencia de estos sueños desagradables se incrementa otra vez, para remitir más tarde Las pesadillas difieren de los terrores nocturnos en otros aspectos: mientras que el niño transpira, grita y respira agitadamente al experimentar una pesadilla puede ser despertado rápidamente y se acordará del sueño o de partes del sueño

Los sueños pueden estar inducidos por enfermedades y por el dolor, sobreexcitación, miedo v ansiedad, programas violentos de televisión o por amenazas enfermizas por parte de los padres Aunque el niño puede no ser capaz de indicar exactamente qué le está afectando, pueden sacarse algunas claves a partir de su comportamiento conversando con él Cualquiera que sea la causa, los niños inseguros, preocupados o con ansiedad tienen más probabilidades de tener pesadillas

Tranquilí­cele y déle seguridad

Lo que los padres pueden hacer por un niño que sufre pesadillas es despertarle, tranquilizarle y darle seguridad, decirle que todo va bien, que no ocurre nada Acariciarle y mecerle, pero no dar demasiada importancia a la pesadilla, puesto que de otro modo podrí­a aprender a utilizarla como mecanismo para atraer la atención No es importante, en este momento, comentar el contenido del sueño

Evite la excitación excesiva

Los niños deben tener un periodo de calma v relajación antes de acostarse, no permitirles que vean programas de televisión violentos o de terror, no contarles historias de miedo ni permitir que realicen actividades fí­sicas violentas Las experiencias de muchos padres sugieren que es de gran ayuda limitar la TV

Comente problemas, miedos y acontecimientos que produzcan tensión

Use la conversación v los sueños como datos de cualquier problema que esté sufriendo el niño Háblele durante el dí­a de sus pesadillas, e intente aliviar sus miedos e inquietudes Sea previsor y prepare al niño con antelación para acontecimientos que sean susceptibles dc causarle tensión, tales como la vuelta a la escuela después de las vacaciones o el salir de viaje Los miedos en los niños son muchas veces causados por la falta de información

Tome medidas para las pesadillas repetitivas

Si el niño tiene el mismo sueño una y otra vez, puede estar seguro de que siente ansiedad por algo Aní­mele a que hable de su sueño y lo represente despierto, pero con un final feliz

Prepare una estrategia nocturna

El saberse defendidos de la pesadilla ayuda normalmente a los niños más mayores Proporciona seguridad el dejar la luz encendida por las noches Algunos niños pueden luchar mejor contra sus pesadillas rezando una oración determinada cada noche pidiendo protección contra los monstruos; abrazar y dormir con el peluche favorito, etc

3) ¿COMO AFRONTAR PROBLEMAS NOCTURNOS

Permitir que el niño duerma regularmente en la habitación de los padres puede provocar problemas graves En muchos casos, los padres lo consideran un hábito difí­cil de interrumpir cuando se ha iniciado

Orientaciones para devolver al niño a su cama:

1- Si el niño va hasta la habitación de sus padres, hay que hacerle volver a su cama y meterlo en ella sin demasiadas contemplaciones Los padres han de ser firmes

2- Se puede utilizar la "táctica de los apretujones", la finalidad es hacer que el niño se sienta incómodo en la cama ajena y que la suya vaya siendo más atractiva Consiste en empujarle hacia fuera de la cama, dejándole cada vez menos espacio en la cama, apretujarle sin hacerle daño, darle una patada suave,

3- Utilizar recompensas por el hecho de dormir solo o los progresos hacia esa meta Asegúrese de expresar lo orgulloso que se está de él y que es un "chico mayor" Préstele una atención especial y sea cariñoso con él durante el dí­a

4- Hacer su habitación más atractiva, no significa redecorarla sino cambiar algunos aspectos y que el niño sea participe de ellos

5- Establecer un horario regular de sueño

6- Antes de dormir contarle algún cuento Se le puede contar alguno relacionado con el problema

7- Se puede utilizar un contrato en el que tendrá algún premio por dormir en su habitación, se marcará en un almanaque los dí­as que ha tenido éxito, acordando previamente el premio a final de mes, si se comienza con refuerzos continuos pasar poco a poco a refuerzos intermitentes


Saludos,

Nayda
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2 aportaciones

MariSolano Aportó en : Jul 27, 2005
La información está muy buena, la estoy leyendo poco a poco, por lo que ya la guarde y la pienso imprimir para tenerla a mano, gracias por mandarla.

Nmunoz Aportó en : Ene 07, 2006
Subiendo el foro!