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Sexo durante el embarazo

Hace no mucho tiempo, era ley y quedaba estrictamente prohibido que una mujer embarazada siguiera teniendo relaciones sexuales con su pareja durante el periodo de gestación. Estaba prescrito “nada de intimar”. Empezaban 9 meses de abstinencia solo para la mujer y entonces era bien visto, que su pareja saliera a buscar con quien poder pasar ese tiempo que su mujer no lo podía satisfacer y la mujer tenía que comprender y aceptar esta situación porque ella no se encontraba en posibilidades de hacerlo.

Afortunadamente las opiniones sobre practicar sexo durante el embarazo están cambiando y ahora se piensa que esto no es médicamente necesario y no es imprescindible parar las relaciones sexuales entre la pareja durante este periodo. Miles de estudios han demostrado que en la mujer embarazada, no parece haber cambios en el deseo sexual que ellas sienten y en las ganas de intimar con su pareja. Por ello, en la actualidad los médicos tienen una gran variedad de conceptos en cuanto a la actividad sexual que una mujer embarazada puede llegar a tener. La mayoría de ellos permitiendo que la pareja siga teniendo intimidad sin mayor problema, en una situación normal.

Los conceptos que pueden llegar a variar entre los médicos, dependen de las circunstancias del embarazo y la situación física y mental de la madre. Debido a que se ha detectado que es la mujer (en la gran mayoría de las ocasiones), la que impide el contacto físico con su pareja y evita el practicar el sexo durante el embarazo, por la imagen mental que ella misma tiene sobre su cuerpo y la percepción que su pareja puede tener hacia ella. Es decir, la imagen física que la mujer embarazada tiene de sí misma, llega a constituir su principal motivo de problema con su pareja para llegar a tener una intimidad libre y abierta. Ya que a la mujer le preocupa en demasía el verse bien, en tener un buen cuerpo y en verse atractivas y deseables para su pareja y la imagen que una mujer va teniendo sobre la evolución de su cuerpo durante este periodo, se convierte en una verdadera preocupación tanto así, que puede llegar a bloquear toda su sexualidad y el deseo de estar con su pareja.

Claro que por otro lado, ir al extremo y afirmar que el patrón normal de todas las mujeres embarazadas consiste en que ella esté siempre dispuesta a participar activamente en la actividad sexual resulta del todo inapropiado. Por eso es que los médicos manejan sus reservas, acerca de practicar sexo durante el embarazo, según el tipo de embarazo, el mes de gestación en el que va y si todo va bien con el pequeño que se está desarrollando. En este punto resulta sumamente importante tomar en cuenta que en ocasiones la mujer se siente fatigada o cuenta con algún malestar físico y es aquí donde la pareja tiene que realizar su parte de comprensión y aceptar que realmente ella se siente cansada y que este cansancio no tiene nada que ver con él, porque a él lo sigue queriendo, amando y deseando, pero su cuerpo está agotado, cansado y que en realidad necesita descansar.

Sabido es que el cuerpo de la mujer embarazada va cambiando y por obviedad, la forma en que se pueden tener relaciones tendrá que cambiar, los lugares sensuales cambiarán y algunos se volverán mas sensibles, como los pechos o los pezones. Por esto, la pareja, debe hacer uso de la imaginación, encontrar las posturas más confortables para cada uno y abrirse a la comunicación para disfrutar de forma plena el tener relaciones.

Sexo durante el primer trimestre de embarazo

Durante el primer trimestre de embarazo, es posible que ni enterada estés de tu estado, si eres de las mujeres que no son regulares en su menstruación. O si te enteraste luego luego de tu nuevo estado, de todas formas, no hay demasiadas modificaciones en tu cuerpo y es muy posible continuar con las posturas habituales que les gustan a ambos. Cualquiera que sea tu caso, trata de probar esta postura, debido a que en ocasiones, la mujer suele disfrutar mas del momento y de las sensaciones, si la penetración no es demasiado profunda.

Para lograr esto, la postura ideal es, que él se siente sobre una silla y tú te sientes encima de los muslos de él, ya que así, tú marcarás el ritmo de los movimientos y controlaras mejor el movimiento de tu cuerpo y también hasta donde quieres o deseas que penetre el pene en la vagina. Así el podrá besar tus pechos y acariciar los pezones por tiempo prolongado, realizando una doble excitación que él sin duda podrá gozar.

Una variante de esta posición es realizarla sobre la cama. El se sentará, ya sea a la orilla del colchón o sobre el centro del mismo con su espalda pegada a la cabecera y tú te acomodarás sobre los muslos de él. Siendo tú quien lleve todo el control del acto, decidiendo cuando moverte, como moverte, por cuanto tiempo y marcando los descansos que necesites para acomodarte, recuperarte o analizar una mejor postura para seguir excitándote y complaciendo al mismo tiempo a la pareja.

Así, cualquier tipo de duda que tengas sobre tu reacción frente a mantener relaciones sexuales con tu pareja, las podrás ir resolviendo mientras estás realizando estás posturas y si algo no te gusta, es fácil moverte, sacar el pene o detenerte sin causarle daño a él.

El tema de mantener relaciones sexuales mientras estás embarazada, siempre está en tu mente, aunque no lo hables, es muy probable que varias veces le dediques tiempo a este tema. Así que anímate a preguntarle a tu ginecólogo sobre el tema y si no hay ninguna indicación por parte de él de que pares de hacerlo con tu pareja, ¡Adelante!, sigue disfrutando tu sexualidad durante esta etapa.

Sexo durante el segundo trimestre de embarazo

En el segundo trimestre de embarazo, es indudable que el cuerpo femenino ha cambiado drásticamente, al igual que el peso que ahora tiene. Por lo tanto, resultará más cómodo para Tí, que para tener relaciones sexuales con tu pareja, te acuestes sobre es el colchón, dejando que tu espalda descanse totalmente, en otras palabras que te tiendas completamente de espaldas. Esto ayuda a que no tengas que sostener el peso de tu vientre. Claro, que si lo deseas o te sientes más cómoda puedes utilizar unos cojines para descansar la cabeza y la espalda alta. Mientras tú estás en esta posición, tu pareja se puede recostar de lado, quedando de forma perpendicular a tu cuerpo, mientras tu pasas tus piernas por encima de las suyas, recargando una por la parte de atrás de sus rodillas y la otra en el pliegue que se hace por encima de los glúteos de él. Así el podrá realizar la penetración de forma segura para ti y tendrá el apoyo que le darán tus piernas para continuar con sus movimientos.

Otra posición que él puede tomar es que se recueste de costado a tu lado, mientras tu con una de tus piernas le abrazas la pierna que queda pegada a la cama con uno de tus muslos. Así mientras el te estimula el clítoris y los senos, tu puedes estar estimulando su miembro. Hay que recordar que es posible que algunas mujeres no desean que se le acaricien los senos porque tienen una extrema sensibilidad en ellos durante el embarazo, pero eso ya lo tendrás que probar para que conozcas como reacciona tu cuerpo y así podrás decirle a tu pareja la intensidad con la que deseas que te los esté estimulando.

La posición de lado a lado, también puede resultar muy cómoda para ambos. Para poder realizarla es necesario que te recuestes de lado, sobre cualquiera de tus costados y que él se coloque también de lado, pero por la parte de tu espalda para que pueda realizar la penetración sin ningún problema. Esta posición hace que el pene no entre muy profundo y que la intensidad de los movimientos sea menor. Esta es una posición que les permitirá disfrutarse tranquilamente y te permitirá gozar de las caricias que tu compañero realice por todo tu cuerpo. Aquí él es quien tiene el control del ritmo, del tiempo, de la intensidad y sobre todo de la diversidad en la forma de estimularte. Ya que puede hacer maravillas en tu espalda, solo inténtelo y verán los magníficos resultados.

Sexo durante el tercer trimestre de embarazo

En general y a diferencia del hombre, la mujer no solamente se excita con la vista o el tacto. En las relaciones sexuales, la mujer utiliza sus cinco sentidos, ya que estos siempre están alerta y dispuestos para entrar en acción y vibrar de gozo en respuesta a los estímulos que su pareja le proporcione.

Cuando una mujer está embarazada, sus sentidos están aún más activos, alertas y sensibles que antes. Así que en esta etapa del embarazo es muy buen momento para potenciar la sensualidad y retomar algunas posturas que hace mucho no hacen o experimentar todo el placer de los besos, las caricias y los mordiscos juguetones.

Por eso, el tercer trimestre del embarazo, es el momento adecuado para devolverle su lugar a uno de los estímulos mas eróticos: EL BESO.

El beso es el gran aliado de tu pareja, el beso erotiza la piel de todo el cuerpo y es una buena forma de detonar los puntos más eróticos del cuerpo. Con el beso se puede erotizar la boca y otras zonas erógenas. Besar bien es un arte, que solo se aprende haciéndolo y se perfecciona con la práctica. Besar a tu pareja, saber recorrer con tus labios, los labios de tu pareja. Saber lamerlos, sorberlos con suavidad mordisquearlos, humedecerlos, secarlos, detonan miles de sensaciones en el cuerpo. Besar el cuello de alguien puede ser el punto clave para que la persona se entregue totalmente. Besar detrás de las rodillas, pueden llevarte a otro nivel.

Lamer todo el cuerpo de tu pareja, es un placer que a la mujer la lleva a otro mundo, la estremece y la llena de gozo, sobre todo al combinar los roces, la intensidad del beso y la tensión de la lengua. Alternando estos, con leves mordiscos y besos con los labios juntos. De esta forma, el anhelo crece en ambos y si al mismo tiempo sus manos se mueven acariciando con las palmas y el dorso, cachetean con los nudillos y arañan tenuemente la piel de otros puntos excitables, recorriendo la inmensidad del cuerpo, harán una explosión de placer.

Este tipo de contactos, hacen brotar el deseo sexual de forma delicada y al mismo tiempo, desde lo mas profundo del ser, llevando a que la respuesta sexual no tarde en hacerse presente en ambos. En ella en la humedad de la vulva, la erección de los pezones y la erección del clítoris. Y en él, en la erección de su miembro, el cambio de la temperatura corporal y la erección de sus tetillas.

Aunque ya lo hayas escuchado antes o leído en varias ocasiones, es importante que siempre tengas presente que “En el tema sexual, cada mujer es un nuevo territorio sensual a explorar y solo ella debe decirle o insinuarle al hombre cuáles son sus secretos, que la hace sentir plena, que la hace gozar, que la mueve o de que forma le gusta que la toquen o la traten en la cama. Así podrá recibir placer y al mismo tiempo podrá otorgarle placer a su pareja”.

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