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Alimentación y nutrición durante la lactancia

Tanto la madre que amamanta como la embarazada existe un principio básico en el cuidado nutricional y es promover una buena nutrición. De acuerdo a los últimos estudios una madre puede amamantar aún si su dieta no es la más óptima. Sin embargo, una madre que amamanta requiere energía para cubrir el contenido energético de la leche materna, más la energía para producirla.

Una disminución brusca de la ingesta de calorías en la madre reduce la producción de leche. Esta situación en un principio es independiente del estado nutricional en que se encuentra la madre. Es así, que si mejora la ingesta calórica, va aumentar la producción de leche. Mientras las madres bien nutridas no necesitarán realizar cambios en su dieta. Debido a que la producción de leche no varía y la composición de la leche se modifica muy poco con la dieta materna. Si hay dieta no va a variar la cantidad de lípidos, proteínas y lactosa.

Dentro de las recomendaciones dietéticas para las madres lactantes está en mantener unas buenas costumbres dietéticas que ha adquirido en el embarazo, compensando el hecho de la producción de leche. Se debe tener en cuenta, por ejemplo, aumentar el aporte de líquidos. Beber 2-3 litros de agua al día. Si no desea tomar mucha agua debe beber infusiones como la de manzanilla, caldos vegetales o leche. Aumentar el consumo de productos ricos en calcio: leche, intentar 3 o 4 vasos al día, queso, yogur, salsa bechamel. Para evitar tener sobrepeso se recomienda la leche semidesnatada. Igual saber elegir yogures y los quesos bajos en grasa. Evitar el consumo de bebidas excitantes o estimulantes (café, refrescos con cafeína y té) ya que pueden causar trastorno del sueño en el lactante y causar irritabilidad. Si elige tomar algunas de estas bebidas es mejor hacerlo antes o después de dar el pecho.

Otros de los alimentos que deben estar presentes son el arroz, la pasta, el pan, las legumbres; la cantidad va a depender de su peso y la actividad física. Es conveniente utilizar aceite de oliva como la grasa en la elaboración de los platos, pueden utilizar también el de girasol, soja o maíz. Las frutas, verduras, ensaladas frescas deben estar siempre presentes y abundantes en la dieta. Es necesario tener en cuenta, que algunas verduras pueden afectar las características organolépticas y digestivas de la leche (coliflor, col, espárragos, alcachofas, cebollas, rábanos rojos, pimientos crudos, ajos y puerros. Es así, que se recomienda observar las reacciones del bebé antes de eliminarlos totalmente. Se debe incluir en la dieta el pescado ya sea blanco o azul por lo menos dos o tres veces a la semana. Y si va a elegir carnes magras que sea de ternera, pollo sin piel, conejo, pavo, buey, liebre, lomo codornices, y solomillo de cerdo. Se puede tomar de 3 o 4 huevos a la semana.

También es importante variar la forma de cocción del alimento, incentivando aquellas que precisen menos aceite, para eso, está a la plancha, al vapor, parrilla salteados o papillote. Y definitivamente utilizar moderadamente frituras, empanados, guisos, estofados y rebozados.

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