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Cada Bebé Lacta Diferente

La mayor cantidad de proteínas y sustancias inmunes de la leche materna es la de los primeros días, donde la leche es amarillenta a ésta se le denomina calostro, después va a aparecer la leche madura, su aspecto es “aguado”  al principio de la toma, pero es hacia el final de la misma cuando va aumentando su contenido en grasa. Pero, esto no significa que pueda existir leche materna de baja calidad, ésta siempre será la adecuada para el bebé.

La producción de la leche materna se induce por la succión ese es el principal estímulo para el bebé.  Así, cuanto más se agarre al pecho más leche se produce. Ahora algo importante para las mamás lactantes, la cantidad de leche se ajusta a lo que el niño toma y a las veces que vacía el pecho en el día. Y la calidad va a variar también de acuerdo a las necesidades del niño a lo largo del tiempo.

Cada bebé  es diferente, asimismo el tiempo que necesite para completar una toma va a variar de acuerdo a la madre y al bebé. Es importante saber que la composición de la leche no es igual ni al principio ni al final de la toma, ni tampoco lo es para un bebé recién nacido a uno que tiene 6 meses.

Es así que el número de tomas que el bebé realiza en un día e igual el tiempo que invierte en cada una, es muy variable, de hecho no se puede establecer un cronograma o reglas fijas al respecto. Por ejemplo, un bebé puede desear mamar a los quince minutos de haber realizado una toma, o por el contrario, tardar más de cuatro horas en pedir la siguiente toma, aunque al comienzo al menos durante los primeros quince o veinte días de vida, es aconsejable que la mamá o quienes acompañan limiten el tiempo de la duración de cada toma, el bebé será el único que sabe cuándo ha quedado satisfecho y para ello es importante que haya tomado la leche del final de la toma. Lo esencial es que la toma dure hasta que sea el niño quien se suelte espontáneamente del pecho.

Afirman los expertos que la mayor cantidad de proteínas y azúcares, se encuentran en la leche del principio, mientras que la toma final posee un mayor contenido en calorías (las grasas y vitaminas es mayor).

En algunos casos los bebés reciben de un solo pecho pero hay otros que toman de ambos. Para éste caso, tal vez el niño no vacíe completamente el último pecho, por lo que en la siguiente toma deberá iniciar con éste. Se recomienda terminar primero un pecho antes de ofrecer el otro, no se busca que mame de los dos pechos, sino que vacíe completamente para evitar el desarrollo de una mastitis.

No se puede olvidar que cada uno de los bebés es diferente, así que algunos van a necesitar estar en el pecho constantemente, mientras que otros necesitarán solo intervalos mayores entre las diferentes tomas. Los bebés amamantados se regulan así mismos, ellos van a tomar lo que necesitan, no sólo durante cada toma, sino también de cada seno. Es así que los problemas que se presentan por “poca leche” o “demasiada leche”, se resuelve aumentando el número de tomas del bebé. Es así, que cada madre puede seguir las pautas que su bebé le dé, pero, siempre y cuando el bebé esté tomando suficiente leche. Por lo tanto, si su bebé decide cuánto tomar del pecho por lo menos 8-12 veces cada 24 horas, puede dejarlo decidir. Pero, si el bebé está tomando el pecho con menor frecuencia en las primeras semanas, será necesario despertarlo para amamantarlo con más frecuencia. Algunos bebés toman con mayor frecuencia la toma antes de las dos horas, no es para preocuparse pero esto es siempre y cuando el bebé esté bien colocado al pecho. Se ha demostrado que la restricción del tiempo o el intervalo entre las tomas, no sólo reduce la producción de leche de la madre sino el contenido de grasa de su leche, dando como resultado un niño hambriento que con frecuencia llora.

Algunos pediatras han adoptado la postura de que los recién nacidos deben tomar el pecho de 8 a 12 veces cada 24 horas. En términos de tiempo equivaldría a amamantar al bebé cada 2 o 3 horas. Y debido a que la leche materna  se digiere rápidamente, se aconseja dar entre los 90 minutos después. Por eso se recomienda que la madre preste atención a las señales de hambre del recién nacido, tales como, la succión de sus manos o dedos, el llanto. Lo importante es no prolongar más allá de 3 horas entre las tomas, sobre todo para establecer una buena producción de leche materna y para asegurarse que el bebé reciba la alimentación adecuada y no exista un rasgo de deshidratación.

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