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La Importancia de una Buena Posición al Momento de Lactar

Desde que comienza la adolescencia las glándulas mamarias se preparan, eso se experimenta con el aumento del tamaño de las mamas, del pezón y la areola. Es así que cuando llega la lactancia que es ese maravilloso periodo de la vida donde la madre ofrece al recién nacido un alimento único e irremplazable, adecuado a las necesidades del bebé, y que ayuda a establecer también ese contacto íntimo que permite un buen desarrollo  en todo lo que tiene que ver con el aspecto emocional, va a crear ese vínculo que se da entre madre e hijo es una verdadera experiencia  especial y singular.

El crecimiento mamario ocurren con los cambios hormonales durante el embarazo, provocando además un aumento en los alvéolos y los conductos, estableciendo el punto de arranque y formal de la lactancia. Y el lactante es el que estimula la secreción y producción de la leche.

Ahora bien, en el momento de dar pecho al bebé es importante hacerlo lo más pronto posible, algunos expertos coinciden que incluso en la primera hora después del parto. Casi todos los bebés suelen quedarse dormidos pasada la primera hora del parto se recomienda que el recién nacido permanezca junto a la madre así no se haya logrado dar pecho y él no muestre mucho interés por mamar pero el contacto de la piel entre ambos es esencial y definitivo.

En cuanto a las posiciones para dar  pecho, es básico saber cuál es la mejor o más conveniente porque la mayoría de los problemas que surgen con la lactancia se debe a una mala posición, al mal agarre; es así, que utilizar la técnica correcta evita la aparición de grietas en el pezón.

Para que el bebé tenga una succión adecuada se necesita  crear una especie de tetina con él, la cual consiste en  formar aproximadamente por un tercio de pezón y dos tercios de tejido mamario. Ambos deben estar lo más cómodo posible y muy juntos entre sí,  lo más conveniente es que todo el cuerpo del bebé este en pleno contacto con el de la madre

El agarre se facilita mucho más colocando al recién nacido girando hacia la mamá, con su cuerpo y cabeza en línea recta, sin que su cuello quede torcido, con la cara hacia el pecho y la nariz frente al pezón. Así, una vez esté bien colocado, la mamá comienza a estimular al bebé para que abra la boca rozando sus labios con el pezón y suavemente desplazarlo hacia el pecho. El buen agarre se da cuando el labio inferior del bebé queda muy por debajo del pezón y buena parte de la areola dentro de su boca, la cual quedará muy abierta.

Algunos de los detalles para tener en cuenta es saber que dar pecho requiere alrededor de 7 a 40 minutos, aproximadamente. Por eso se recomienda estar en un lugar donde pueda sentirse relajada y adoptar la postura más cómoda para la mamá y para el hijo. Entre más tranquila se encuentre mucho mejor resultará dar de mamar al pequeño. Es importante no empezar tu lactancia hasta que los dos no se encuentren cómodos.

Igualmente acercar el bebé al pecho sin forzarlo. Un buen truco para esto, es rozar la mejilla del recién nacido con el dedo o el pezón. El instinto del niño hace que gire su cara buscando la mama. Para comenzar la lactancia, el pequeño abrirá la boca como si fuera a bostezar. Ahora, si  empieza la succión del pequeño y se siente algún dolor, se interrumpe la lactancia colocando un dedo entre su boca y el pezón e intentarlo más tarde.

Es cuestión de técnica, cuando el bebé la haya aprendido se podrá observar que la lactancia se desarrolla sin ningún problema.

Algunas de las dificultades  que encuentran  las madres primerizas es desconocer si el bebé está mamando en una buena postura. Cuando existe una mala postura se encuentran problemas como la mastitis o grietas en el pezón y el bebé quedará con hambre, con las consecuencias que ello implica.

Entre los síntomas de una mala posición se encuentra que el bebé mama demasiado fuerte, al no apretar bien con la lengua, aspira produciendo un vacío. Otro síntoma es que el bebé no suelta el pecho, él a pesar de estar mucho tiempo mamando todavía tiene hambre. El dolor de los pezones de la mamá, el bebé al hacer fuerza durante mucho rato termina haciendo daño a la mamá. Cuando el bebé está mal posicionado no va a sacar la leche que necesita y en cambio va a terminar haciendo daño a la madre. No es nada conveniente tampoco coger al recién nacido en brazos y darle pecho, primero porque no es nada sencillo este procedimiento y segundo porque ellos aún no sostienen la cabeza dificultando el proceso natural de mamar.

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