TuMaternidad.com » Lactancia » La lactancia y el destete

La lactancia y el destete

Con el ritmo intenso de la vida actual, seis meses de lactancia exclusiva u un destete prolongado hasta los dos años, como recomiendan la OMS y Unicef, tal vez sea difíciles de mantener, pero -en la medida en que las condiciones lo permitan- lo mejor es acercarse lo más posible a esos plazos.

Contra lo que se sostenía hasta no hace mucho, hay buenas razones para evitar un destete precoz. Los mamíferos primates, por ejemplo, no destetan a sus hijos cuando les nacen los primeros dientes sino cuando desarrollan sus molares.

Aspectos físicos

Un argumento viejo, el de que la leche pierde sus nutrientes, ya fue descartado: la composición de la leche materna varía de acuerdo con las necesidades del niño a medida que madura. Por supuesto, desde los seis meses o un poco antes, los bebés ya comenzaron a ingerir otros alimentos, pero la leche materna todavía es nutricia y mantiene sus propiedades inmunológicas.

Varios estudios aparecidos en publicaciones científicas indican que el bebé que sigue mamando es menos proclive a las enfermedades infecciosas y a las alergias, y tiene más probabilidades de desarrollar un cociente intelectual más alto.

Para las madres también hay beneficios: en mujeres que amamantaron más de seis meses se detectó menor incidencia de cáncer de mama y de útero.

Aspectos psicológicos

La lactancia es para el bebé un modelo de vínculo que redundará en los que cree cuando llegue a su vida adulta. Si la separación de la teta se logra en forma natural, el niño podrá mantener la confianza en su mamá, lo que a su vez influirá en una mayor independencia futura. Si, por el contrario, se lo separa antes de esté maduro para ese cambio, jamás perderá cierta inseguridad y el temor a ser abandonado. La independencia es importante, pero el niño debe ester “listo” para ella.

Volviendo a los estudios realizados, algunos indican que hay una estrecha relación entre destete prematuro y desórdenes de conducta.

Cómo destetar

Llega un momento en que los chicos no piden la teta para alimentarse sino para dormir, consolarse o incluso como un modo de saludar después o antes de una separación de varias horas. También puede ser una demanda de atención.

Otras medidas son dedicar menos tiempo a cada toma (y comenzar a darla con un solo pecho) o posponerla un poco cuando el niño la pide.

Lentamente, sustituirla por otros alimentos.

Y si el niño pide la teta por aburrimiento, se puede recurrir a diversas actividades como estrategia de distracción: jugar a las escondidas, bailar, jugar con plastilina, hacer pompas de jabón…

Lo importante es tomar en cuenta que la lactancia no es sólo alimentación sino un vínculo único. El destete no debe ser sinónimo de destrucción: no hay que ofrecer la teta, pero tampoco rehusarla.

Déjanos saber tus comentarios y compártelo con tus amistades

comentarios

Acerca Grupo Editor

Grupo Editor
Somos un colectivo de padres y madres que compartimos temas de maternidad, concepción, embarazo, parto, lactancia y crianza de niños en general.

Te recomendamos

¿Los senos pequeños producen menos leche materna?

El tamaño de los senos no determina la capacidad de amamantar en ninguna mujer, además …

error: