6 hábitos que no te ayudan a bajar de peso después del embarazo

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Después de haber pasado por un embarazo y de observar detenidamente todos esos cambios en tu cuerpo, seguramente estás muy interesada en recuperar esa figura que tenías antes y verte bien. ¿Te pasa que te miras en el espejo una y otra vez y no logras sentirte satisfecha de como se ve tu cuerpo después del embarazo aun cuando estás haciendo un gran esfuerzo por perder esas libras de más? Si esto te está sucediendo, tal vez es porque hay algo en lo que no te has fijado mucho y que está impidiendo que adelgaces. Al tener un bebé, muchas cosas cambian, así mismo modificamos muchos de nuestros hábitos, pero hay que tener cuidado en la manera en la que vivimos. Hay cosas que hacemos todos los días, y a las que no les prestamos mucha atención o importancia, pero que no dejan que perdamos peso así estemos haciendo algo para lograrlo. Fíjate en los siguientes hábitos: Saltarse comidas A veces por el afán de lucir más delgadas, o por atender ciertos afanes de madre, algunas mujeres optan por suprimir alguna comida durante el día. Cabe aclarar que esta no es una solución para bajar de peso, por el contrario, hay estudios científicos que demuestran que las personas que saltean comidas tienen hasta un 4.5 más de riesgo a ser obesas, así lo demuestra un estudio realizado por el American Journal of Epidemiology Comer con apuro Un estudio realizado por  la American Dietetic Association demostró que cuando comes apurada, puedes consumir hasta 66 calorías más que quienes lo hacen despacio. Además este hábito provoca una ingesta excesiva de aire. Cuando comemos despacio masticamos mejor y nuestro cuerpo asimila mejor los nutrientes. Comer de más Aún si estas comiendo de manera saludable, si comes en exceso no será fácil bajar de peso. Dormir pocas horas Seguramente ahora que eres madre, tu bebé no te deje dormir lo suficiente, o puede que estés muy ocupada como para tirarte a hacer una larga siesta, pero ¿qué tiene 99que ver dormir con mi peso? Pues mucho: es sencillo, entre menos duermes, más hambre sientes. Al dormir poco, gastas pocas energías y tu organismo almacena más grasa. No fijarte en las etiquetas de lo que compras Es importante que leas y sepas cuantas calorías contiene lo que estás echando en tu cesta. En este sentido, es mejor si te inclinas por lo natural y saludable y evitas bollería y embutidos. Trata de ser muy precavida, algunos alimentos que prometen ser light en realidad no lo son, y algunos panes integrales no son tan saludables como parecen. El sedentarismo. La ausencia de actividad física no es la mejor opción si quieres bajar de peso. Estar quieta aumenta la ansiedad y afecta el estado de ánimo. Si estas todo el tiempo sentada, y te ejercitas poco, será difícil quemar calorías. Tomar bebidas azucaradas, gaseosas, y el alcohol Aunque para una madre afanada comprar refrescos gaseosos parezca una buena opción, estos tipos de bebidas lo único que en realidad aportan a tu cuerpo son grandes cantidades de azúcar, lo que significan calorías directas. Por otro lado, el consumo de alcohol desencadena una intensa sensación de hambre.