Amar y Consentir : Buscando el balance correcto

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Cuando se educa sin tener nunca un conflicto con los niños es muy perjudicial, significaría consentirlos e impedir su desarrollo normal como individuos. El niño debe crecer en un ambiente adecuado, no autoritario en el cual se le permita desarrollarse por cuenta propia, pensar y actuar libremente, pero no significa que se les debe dejar al libre albedrío. La tarea de criar y educar a nuestros hijos no es tarea fácil, no debemos tener miedo, ni dejarnos confundir por las teorías que tenemos y no tenemos que hacer. El proceso de criar a nuestros hijos se hacer en los padres de manera natural, queremos que crezcan sanos y felices, se conoce que la base de la educación es el amor y el cariño a nuestros hijos, pero siempre sujeta a límites y normas, es muy importante decirles que no en muchos casos. Estos límites y normas deben ser establecidos de acuerdo a su edad, la imposición de castigos, regaños y educación es clave vital para el desarrollo del niño. No se le debe consentir en todo, se le debe educar en la recompensa o premiarlos en su educación, si hace algo bien se le obsequia algo, sea un abrazo, un juguete o libro de colorear; de la misma forma si hace algo mal se le debe regañar, castigar con no jugar su videojuego u otro. Hay que consentir pero con límites, el error más común de los padres, es creer que consintiendo es la única forma de expresarles nuestro amor. Estos dos conceptos (el amor y el consentimiento) son totalmente distintos, y de esto dependerá la educación adecuada e inadecuada de nuestros hijos; amar no significa darles todas las cosas materiales, ni dejarlos de regañar cuando se portan mal. Si les decimos que “si” a todo, estaríamos acostumbrándolos a obtener siempre todo lo que desean, sin necesidad de un sacrificio, o realización de alguna tarea, y al decirles que “no” nos armarían un pataleo, gritos y llorarían, es por esto que debemos evitar consentirlos mucho, hay que decir que “no” algunas veces. Los niños deben sentirse amados, recibir cariño de los padres por besos, abrazos y tiempo, pero al mismo tiempo deben tener claros de que no se les va a consentir en todo y se les debe explicar en algunas ocasiones que no consentirlos no significa dejarlos de amar, por ejemplo al estar en el súper y no comprarles un juguete, se le debe decir porque no se compró, o indicarles que si hace bien su tarea luego se le compra. Hay que amar con medida, para así convertir a nuestros hijos en hombres de bien, de respeto y de compromiso.