Bañando al bebé por primera vez

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Bañando al bebé - Estás en casa, sola y te enfrentas a tu primera vez para bañar al bebé recién nacido. Es cierto que causa un poco de nervio y de angustia, es tan pequeño y es tan delicado, que te llenas de miedo de que se te pueda caer, resbalar o ahogar. Animo, respira profundo e inicia el proceso, entre mas pronto lo hagas, mejor para Ti, porque así eliminas el miedo y la ansiedad que causa este paso. Deja pasar un poco de tiempo, no hay prisa, al cabo de algunas horas, cuando el bebé se haya habituado al nuevo ambiente, a la nueva temperatura y a los ruidos de su nuevo hogar, puedes proceder a darle su primer baño en casa. Lo primero que tienes que hacer es checar que la habitación donde lo vayas a bañar se encuentre a una temperatura agradable, aproximadamente a unos 25 grados o un poquito mas.  Una vez que desvistas al bebe, envuélvelo en una manta tibia, que no sienta la diferencia de temperatura. Para bañarlo puedes tomar cualquiera de estas dos opciones o lo mantienes recargado sobre tu brazo y así lo metes a la bañera o utilizas una esponja con agua tibia y jabón de excelente calidad (jabones neutros y sin perfumes) para lavar su cuerpo sin necesidad de meterlo al agua. Ya terminado el baño, debes secarlo muy cuidadosamente. Ten presente, cuando estés bañando al bebé, que el ombligo no se le debe tocar, lo adecuado es cubrirlo con un trozo cuadrado de gasa esterilizada de aproximadamente 5 ó 6 centímetros por lado. Sujetado por una venda o faja abdominal que de la vuelta completa al abdomen. Es importante que los ojos, los oídos y la nariz no se toquen durante estos primeros baños. Durante los primeros días el pequeño suele dormir casi todo el tiempo, únicamente le debes despertar para su baño diario con esponja, cambio de pañales, ropa y para amamantarlo. Durante este tiempo, es aconsejable darle de cuando en cuando unas gotitas de agua natural hervida con un gotero. Algunos días después ya podrás bañar al niño diariamente con agua y jabón, pero teniendo cuidado de que no le llegue el agua a la nariz, ni a la boca, ni a las orejas. Recuerda siempre que después del baño hay que secarlo muy bien. Algunos médicos recomiendan diferentes ungüentos para la piel del bebé, dependiendo si esta está seca o grasosa. Por decir: si la piel del bebé está ligeramente reseca, se recomienda untar la piel del recién nacido con un poco de aceite especial para bebé y así mantener su piel en buen estado. Si la piel del bebé está ligeramente grasosa, entonces se recomienda aplicar un poco de polvo de talco en todo el cuerpo. Es importante que nunca emplees bolitas de algodón o los isopos que utilizamos para limpiar los oídos de los adultos. La limpieza de los ojos, de la nariz y de los oídos, tiene que ser con suma delicadeza, algodón esterilizado y con cuidado para no dañar ninguno de sus sentidos, órganos o cavidades.