Cómo manejar la crianza de los niños y el mantenimiento de la intimidad

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Todos los niños necesitan atención, eso lo sabemos pero debemos tener cuidado de no consentirlos de más o llegar a la sobreprotección, ya que esto podría traer consecuencias negativas tanto para ellos como para la relación entre los padres.

Por supuesto que esto no significa que se deba dejar de mimar y ayudar a nuestros hijos, simplemente se debe tener consideración y control sobre los límites de sobreprotección. Un niño que crece en un ambiente donde los padres, ambos o alguno de ellos, le acostumbra a realizarle todas sus tareas y ceder a sus peticiones sin resistirse al primer gesto triste o de cansancio, tarde o temprano empezara a mostrar fuertes síntomas de dependencia en niveles no sanos hacia los padres, pudiendo esto causarle un gran desventaja en el desarrollo de su vida y muchas veces teniendo consecuencias en su vida adulta.

La primera restricción que se le debe imponer al niño, que, aunque pueda parecer dura es completamente necesaria, es el respeto a la cama de los padres. Es necesario enseñarle al niño el respeto de espacios y de la intimidad tan necesaria y vital. Si el niño toma por costumbre dormir en la misma cama que los padres, vera de mala manera cuando estos no se lo permitan. Por supuesto, empezara a manifestar trastornos en el sueño ya que no se sentirá tan protegido como lo está durmiendo con sus padres pero debe tener en cuenta que mientras más tiempo pase, más difícil se hará el proceso.

Debe contemplar también que esta "pequeña e inofensiva " concesión al hijo va a afectar, sin duda alguna la vida sexual de la pareja. Se tiene que esperar a que el pequeño se quede dormido, cosa que puede tardar algún tiempo ; luego viene el proceso de cambio de cama y cuando finalmente el lecho quede disponible hay que esperar que no ocurran interrupciones abruptas o llamados llorosos al otro lado de la puerta que pueden simplemente resultar molestos e inoportunos. Pero que culpa tiene el pequeño, si los padres se lo han permitido?

Mientras el niño no tenga respeto por el espacio de los padres tampoco lo tendrá hacia su intimidad.

Estos casos pueden ser especialmente problemáticos cuando es uno de los padres el que consiente por encima de las decisiones y necesidades del otro. Se debe recordar que aunque la habitación matrimonial es un espacio compartido representa también parte del espacio privado del otro, y esto debe respetarse. El ignorar las necesidades y peticiones del otro puede acarrear molestias y rencores en la pareja. De hecho, algunos pueden llegar a interpretar la negativa de evitar que el niño comparta la cama como una excusa para desligarse de las relaciones sexuales. Esto es una señal de alarma que debe ser atendida de inmediato pero, lo ideal sería evitarla. Recordemos siempre que antes de que tu hijo llegara, tu pareja era lo primero y más importe. Las prioridades no deben desplazarse, solo compartirse.

Recordemos también que nuestros hijos serán el resultado de lo que nosotros inculquemos en ellos. Es nuestra responsabilidad darles amor, cariño y protección, pero también es nuestro deber enseñarles el respeto y el acatamiento de límites, tan necesarios para la vida.