Creando nuevos lazos con nuestros hijos

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El mundo cambiante y vertiginoso en el que nos vemos sumergidos como madres postmodernas muchas veces no nos permite entablar diálogos amigables y momentos distendidos con nuestros hijos. Crecer en este mundo tan acelerado y exigente no es nada sencillo ni para ellos ni para nosotras. Si a eso le sumamos que son niños, tenemos una combinación de elementos que lo hacen aún más complicado. Estos momentos son especialmente difíciles para nuestros niños. En los días del siglo XXI nuestros hijos están llenos de inseguridades, necesidades de pertenencia y presiones sociales de sus pares, quienes no siempre son la mejor influencia. Si tienen entre 11 y 18 años, su “rechazo” natural hacia figuras de autoridad y generacionalmente distintas puede aumentar más aún esa brecha comunicacional.  Las consecuencias de estas tendencias actuales en muchos hogares pueden ser más que negativas y prolongarse por años. Problemas de comportamiento, malos hábitos o bajo rendimiento escolar hacen su aparición en nuestras familias como algo frecuente, afectando a nuestros hijos y poniéndonos a ellos y a nosotros, en situaciones complicadas y muchas veces sin retorno. El dedicar un tiempo para conversar sin que nos suene el celular, sin que otro de nuestros hijos llame la atención por cualquier motivo y evitando interrupciones de toda clase puede ser un buen comienzo para iniciar un nuevo lazo emocional que nos permita establecer relaciones positivas, sólidas y duraderas con quienes más amamos, nuestros hijos. Tomarnos un helado fuera de casa, ir juntos a caminar o iniciar ambos la práctica de algún deporte son buenas opciones. Busca los intereses de él o ella. No le impongas tu idea, sugiérela de la forma más amable y distendida a manera de “¿Qué tal si...” o  “Tengo dos entradas para ir a ver esa película que tenías en mente...” A veces, la relación está tan deteriorada o es tan distante que este inicio puede tornarse complicado. Sin embargo, con buena asesoría, consejo de padres amigos e incluso de otros niños puede ayudarnos a sortear ese obstáculo. Si por el contrario, estás pasando un buen momento con ellos, afianza esos lazos. La infancia es la etapa donde definimos nuestras personalidades, nuestro carácter y seguridades para el resto de la vida. Los niños ahora más que nunca, necesitan ser escuchados. Muchas veces, sin tantos consejos ni opiniones nuestras de por medio. Y somos nosotras, como adultas, quienes debemos crear ese espacio. Un reto emocionante, en la maravillosa aventura de ser madres. Te invito a que lo hagas. Los resultados son a largo plazo e inmensamente satisfactorios. Creo que vale la pena intentarlo.