¿Debemos premiar a los niños?

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Prácticamente toda la gente piensa que siempre cuando se alcanza un logro por muy sencillo que fuese es conveniente motivar e incentivar por ello, haciendo una labor de reconocimiento del sinodal hacia nosotros. Ese sinodal puede ser un profesor, tu jefe o tus padres. Como hijos siempre tenemos la ilusión de dar una alegría a nuestros padres, que se sientan orgullosos de nosotros, y ellos a su vez, cuando es el caso, son felices presumiendo con los compañeros de trabajo los logros de su hijo(a), por ejemplo calificaciones sobresalientes en la escuela. Entonces, ¿es malo premiar a tu hijo? Todo depende, es cuestión de enfoques y también de lo estricta que quieras ser con tus hijos. Aquí pienso que deberías preguntarte ¿qué tanta disciplina quiero fomentar en mis hijos? Lo comento porque desgraciadamente hay padres que premian por todo. Eso sí es muy malo. Premiar a tus hijos por todo lo que hacen: por comer, por ir a la escuela, por hacer la tarea, por traer a casa una calificación de mediana a mediocre… ¿Te das cuenta cómo todo depende de ti como madre? Si actúas de esta errónea manera lo único que conseguirás será criar un hijo convenenciero que tendrá la errónea idea de que por todo se le deberá premiar. La situación es que incluso si tu hijo no se merece algún incentivo, sólo no lo des. No te sientas comprometida a que por el simple hecho de ser tu hijo y de que quisiste darle todo o lo que tú no tuviste, se lo tengas que dar. Cierto padre premiaba por todo a sus dos hijos. A pesar de ello el mayor estuvo mejor educado, pero la pequeña hoy es una adulta convenenciera e irresponsable. De niña le pagaban con dinero por comer, por ir a la escuela, le daban viajes a playas o al extranjero por calificaciones mediocres por el simple hecho de que “en la familia salen de vacaciones por lo menos 2 veces al año”. Hoy en día sólo busca a sus padres cuando necesita dinero, mientras no. Suele desaparecer por largo tiempo. En principio te parecerá duro, pero debes mentalizarte que, en caso del estudio; la obligación de tu hijo es estudiar porque es a lo único que se dedica. Para todo lo demás no se trata de premiar por lo que haga. Todo lo contrario. El secreto es castigar al niño con lo que NO haga. Con esto no me refiero a que lo golpees ni mucho menos. Puedes castigarlo sin decirle una sola mala palabra, un solo insulto, un solo golpe: No haces la tarea. Bien. Te quito todos tus medios de entretenimiento por 4 horas… Porque hoy en día desgraciadamente con tanta tecnología que pones en sus manos y a su disposición, si le quitas el celular tiene la PC, o si le quitas el ipad tiene el Xbox, y así a él no le importará si le prohíbes una cosa porque tendrá la otra. En conclusión: sí puedes incentivarlo, sí puedes resaltar sus logros, sí puedes decirle lo orgullosa que te sientes de algo que sea de verdad importante y que hayas visto un verdadero esfuerzo en tu hijo para querer alcanzarlo. Sólo no lo hagas con algo tan ostentoso, pues también debes enseñarle que no siempre tendrás las posibilidades de regalar obsequios caros. Con esto le enseñarás el valor que debe darle a las cosas.