La Alimentación del Bebé Durante su Primer Año

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Una de las tantas decisiones que la madre debe tomar una vez nacido el bebé, es la forma en que alimentará al bebé, si le dará pecho o no, si le dará biberón con fórmula o se sacará la leche, cuantas veces lo alimentará, etc. Algunas de estas situaciones podrán ser elegidas por la madre, pero si en el desarrollo de este proceso algo sucede, como que el niño rechace la leche materna, que no baje la suficiente cantidad de leche y se tenga que complementar el pecho con la fórmula, que al niño le caiga pesada la leche materna, que se termine muy pronto la leche materna, alguna separación forzosa entre madre e hijo, que impida la alimentación natural, etc.. Todas estas posibilidades y muchas mas pueden suceder y a la madre solo le quedará acoplarse a los deseos y necesidades del pequeño. Los pediatras comentan que la alimentación que el bebé requiere durante el primer año de vida, cualquiera que esta sea, es la alimentación a petición, es decir, darle de comer cuando el bebé lo pide, porque esta opción es claramente preferible a la alimentación programada con horarios fijos. Durante los primeros doce meses de vida el bebé exige un ambiente que satisfaga sus necesidades internas básicas. Durante este periodo, no está ni física ni psicológicamente preparado para adaptarse a las exigencias de las fuerzas exteriores, como lo sería el aguardar hasta que se le alimente de acuerdo con el horario de la madre, la hora de la comida de la familia o la disponibilidad del alimento. Ya que cuando se ve obligado a hacerlo, el bebé experimenta el terror al hambre y una ira enorme. Cuando estos sentimientos son evocados mas allá de cierto grado, el bebé deberá desarrollar todo un conjunto de defensas a fin de hacerles frente. La expresión “Grito primordial”, es un reflejo de estos sentimientos de hambre e ira y que se ha vuelto todo un método de terapia. La terapia del grito primordial, que ha sido desarrollada por el conocido Dr. Janov (quien sostiene que la neurosis es causada por el dolor reprimido del trauma de la infancia) en un intento para revertir este proceso de abandono, hambre o ira, que el bebé genera en esta etapa. La mayoría de los bebes que son alimentados a petición, empiezan a fijarse ellos mismos un horario después de algún tiempo: un horario basado en la evolución de sus propias necesidades físicas y psicológicas, sin imposiciones externas. Un horario que termina pareciéndose al horario de la madre y con frecuencia, pasado algún tiempo se parece al método de alimentación programa, de una vez cada cuatro horas. Es decir, se llega al mismo proceso que si se le programa desde un principio “comer cada cuatro horas” pero de forma natural, fluida y sana, sin causar el trauma de no recibir alimento cuando su cuerpo lo requería, sin necesidad de tanto llanto por parte del bebe, sin necesidad de tanta desesperación por parte de la madre. Por lo tanto, alimentar el bebé por petición puede ser mucho mas benéfico para toda la familia y no solo para el bebé.