La importancia de educar igual a los hijos

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A cualquier mamá que se le pregunte, cómo educa a sus hijos, dirá que da la misma educación a todos por igual. Pero curiosamente sale a relucir lo contrario cuando se habla del primogénito, máxime cuando la diferencia puede llegar a ser considerable entre la vida que logran ambos hijos en el futuro, dando a entender que fue mejor la educación del primer hijo que del segundo o de todos los demás. Son muchos los casos que se dan.

Las mamás que consciente o inconscientemente caen en esto, argumentan que al ser su primer bebé y conforme este va creciendo, tienen temor de cometer errores que puedan resultar en algo no grato para su hijo. Incluso cuando son mayores, aplican la misma temática máxime cuando ya hubo alguna experiencia no grata con su primer hijo, y con el segundo buscan ser más flexibles por temor a que tener la misma mala experiencia del primero. Es por ello que muchos padres son más estrictos con su primogénito.

Una madre fue muy estricta con su primera hija. Le exigió tanto que la hija ya adulta optó por vivir en otro lado y de ahí se casó e hizo su vida. Hubo un tiempo en que se alejaron pero hoy en día es una mujer de bien que vive contenta y cómodamente, y la relación con la madre es muy buena. Sin duda la chica asegura que todo lo que ahora es se lo debe a su madre, y que la disciplina tan severa que aplicó sirvió de mucho. La misma mujer con su segunda hija ya no fue tan estricta como con la primera, afortunadamente ese cambio no repercutió en la pequeña ya que a pesar de haberle permitido más cosas, ella logró un título universitario y también es una chica productiva. Dentro de todo, aquí la mujer aprobó con buenas notas su examen como madre.

Otra mamá no corrió con la misma suerte. A pesar de haber consentido a ambos hijos de la misma manera, con el primer bebé hubo un poco más de mano firme, inconscientemente también por el hecho de ser hombre. La segunda fue mujercita, la pequeña, también consentida. Pero la mamá no fue tan estricta con ella entre otras cosas porque por parte de su esposo siempre hubo preferencia por el primero, así que a la niña no le exigió tanto. No le exigió nada. No le exigió nunca. El resultado: una adulta más parecida a una adolescente sin educación, valores ni principios, que está arrastrando a sus hijos por el mismo camino. La ahora abuela argumenta tontamente que se educan a los hijos de la misma manera pero que cada uno sale con su carácter y su forma de ser. Sus notas como madre son en verdad bajas, salvándose un poco por su primer hijo.

Con esto no pedimos que no seas tan estricta con tu primogénito, al contrario, la idea es que esta línea no se pierda con los demás hijos. Tratar de que, así como se educó al primero, con disciplina, con mano firme, siendo más estrictos y brindando toda la atención y amor debidos, sea de la misma manera con todos los que sigan del primero. Ya que se cae en el error de ser flexible y cuando menos te percatas, puedes ser más blanda de lo debido con el segundo hijo permitiéndole incluso mucho más de lo que le hubieras permitido al primero, resultando muchas veces para mal.


Tenga en cuenta: Tu Maternidad y los materiales y la información que contiene no están destinados a, y no constituyen, asesoramiento o diagnóstico médico u otro tipo de salud y no deben utilizarse como tales. Siempre debe consultar con un médico calificado o profesional de la salud acerca de sus circunstancias específicas.