La importancia de la buena educación, sin importar el dinero

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En la actualidad se puede pensar que la gente que goza de una buena posición económica tiene una muy buena educación que en gran parte se debe al alto nivel académico que se alcance. Asimismo también tendría que ver la falta de dinero para que una persona al desarrollarse en los llamados barrios bajos y rodeándose de gente de bajo nivel es probable que en un futuro se convierta en otro de ellos. Todo esto es muy relativo, pues hay toda clase de gente en todos los estratos sociales aunque de momento se puede catalogar erróneamente asegurando lo detallado anteriormente, al rico como prepotente o presumido y al pobre como corriente o vulgar.

Muchas veces la realidad puede ser diferente, podemos encontrar millonarios sin valores, educación, principios o faltos de simple cultura general; como también puede existir gente humilde que sobresale poco a poco y con esfuerzo para tener logros a lo largo de su vida y tratar de vivir mejor. Te preguntarás qué tiene que ver contigo o con tu hijo esta situación. Es simple. Que independientemente de la posición económica que puedas tener, en ti está darle la educación correcta a tu hijo prácticamente desde que nace, y que nada tiene que ver si tienes dinero o no.

Hace muchos años había una pareja de origen humilde. Eran excelentes personas, y aunque no sabían leer ni escribir eran felices dentro de lo permisible. Tuvieron 4 hijos y trabajaron muy duro para sacarlos adelante. A pesar de sus limitaciones académicas la mamá era una excelente cocinera, y con eso ayudaba a su esposo a traer algo de dinero a la casa. Ellos ya fallecieron pero tuvieron la dicha de ver a sus 4 hijos titularse como ingenieros. Gracias a la educación y al apoyo que ambos padres dieron a sus hijos, ellos en este momento gozan de buena posición económica, viven cómodamente y además son hombres de bien, productivos y con valores.

Por otro lado existe el hombre adinerado que todo da a su hijo. En bienes materiales al pequeño puede no faltarle nada, solo lo más importante: atención y amor. A lo largo de los años el niño va creciendo con la idea de que todo se le tiene que dar de manera fácil, no tiene que hacer ningún esfuerzo por obtener nada porque para empezar tiene todo. Puede o no tener buenas notas en la escuela, no importa, al final él será el heredero del imperio de su padre. Así va formándose una persona prepotente, altanera, que no tiene amabilidad de pedir porque no lo acostumbraron a eso, sin principios y muchas veces hasta odiosa.

Entonces, en ti está la decisión de qué quieres para tu pequeño. Si vives en un barrio humilde o de no muy buena fama, permitir que tenga malas amistades que pueden arrastrarlo a la vagancia. Por otro lado si tienes la fortuna de vivir acomodadamente, también deberás discernir si quieres formar un niño prepotente, grosero, maleducado, acostumbrado a tener todo sin pedir nada. En el primer caso, aun limitada económicamente, debes educar con mano dura a tu hijo para no dejar que se adentre en malas amistades ni el medio en el que se desarrollan. En el segundo caso, puedes usar la bendición que tienes de vivir bien y sacar el máximo provecho dando además de tu educación, un impulso para que tu hijo alcance los más altos niveles educativos y de aprendizaje en diversos ámbitos.


Tenga en cuenta: Tu Maternidad y los materiales y la información que contiene no están destinados a, y no constituyen, asesoramiento o diagnóstico médico u otro tipo de salud y no deben utilizarse como tales. Siempre debe consultar con un médico calificado o profesional de la salud acerca de sus circunstancias específicas.