La importancia de los juegos en los infantes

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El niño, en los primeros tiempos, efectúa todo el ejercicio que su organismo necesita; grita y se mueve a sus anchas durante el baño. Libre de toda ropa, encuentra oportunidad para patear y moverse a gusto. Los chiquillos suelen tener sencillos juguetes y objetos, con los cuales juegan tan pronto como son capaces de interesarse por ellos y manejarlos. Es normal que un niño de cinco o seis meses de edad suela entretenerse alegremente por largo tiempo, con una cuchara o un vaso irrompible; esto es causa de gran alborozo para él, aunque la realidad sea que está aprendiendo a agarrar los objetos, pero aprender de forma divertida es más fácil y no se cansa de repetirlo una y otra vez. Los primeros juegos se inician por la curiosidad que le generan al infante todas las cosas nuevas que puede ver y la necesidad de saber que es eso que está viendo. Cuando crece y tiene ya mejor destreza para emplear sus manos, y pasa a desarrollar movimientos motrices mas complicados, pueden serle de mucho entretenimiento bloque y series de cubos huecos que puedan introducirse unos en otros. En esta etapa se entretienen metiendo y sacando los objetos. Tan pronto como comienzan a andar, pueden utilizar juguetes con ruedas, que pueda empujar o haga deslizar por su propio esfuerzo. En todo momento los juguetes deben ser tales, que ayuden al niño a realizar aquellos ejercicios físicos que le son necesarios y adecuados para su edad y nivel de desarrollo. Una especial atención hacia todo lo que inmediatamente le interesa, así como hacia lo que está dispuesto a hacer o a aprender, alegra su vida y favorece el proceso de su educación, que es muy importante en esta temprana fase de su existencia. Hacia la edad de seis meses, hace ya intentos de sentarse, en la última cuarta parte del primer año, la mayor parte de los pequeños se mantienen en pie o caminan con ayuda y si esto no sucede, no entre en pánico, algunos niños lo hacen después de cumplir el primer año de vida. Este es el primer momento en que el bebé rompe las ataduras maternas, ya no es necesario que lo cargue a todos lados todo el tiempo, pero todavía es pronto para llegar demasiado lejos. Es hasta la primera mitad del segundo año, cuando caminan de ordinario por si solos. Es importante que cuando entre a esta etapa en donde está aprendiendo a andar totalmente solo, se le proporcione un andador o un apoyo en forma de cercadillo para jugar o algún otro dispositivo que los ayudase a moverse de un lado a otro sin correr ningún riesgo y al mismo tiempo los proteja contra posibles daños de golpes con las esquinas de los muebles de su hogar. Ya que al emprender su caminar, este en sus inicios siempre va acompañado de arriesgados comienzos para dominar el arte de caminar.