La importancia del respeto entre padres e hijos

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Hoy en día la educación a nuestros hijos difícilmente igualará a la educación que solían tener nuestros padres. Antes se enfocaban más en la disciplina, en los valores, en los buenos modales; con un respeto hacia los padres muchas veces exagerado haciendo de estos hijos un poco faltos de confianza hacia sus progenitores, pues su tipo de educación era incluso demasiado estricta; aunque desgraciadamente podemos asegurar que era mejor…

Hoy dista mucho esa clase de educación, ya que podemos observar con cierta incredulidad cómo los hijos se dirigen hacia su madre o su padre, con mucho más confianza claro está, pero considero también que sobrepasando esa delgada línea del respeto que debe existir entre padres e hijos.

Como madre debes crear dentro de ese vínculo con tu hijo conforme va creciendo, una atmósfera de confianza, que quiera platicar contigo todo lo que le ocurre (algo que con la educación de antes era prácticamente imposible) y entre en cierta zona de confort cuando está o habla contigo. Pero no todo será pláticas amenas, porque sobrevendrá el momento en que tengas que llamarle la atención por algo que no está haciendo correctamente y es ahí donde ese exceso de confianza que le pudiste haber dado será contraproducente para ti; y si no paras esta actitud rápidamente la educación y el respeto que tu hijo te debiera tener se te saldrá de las manos.

¿Qué va a ocurrir? Que tu hijo se sienta con la confianza de dirigirse a ti pero como si fueras su hermana o su amiga, incluso intentando comenzar a gritar y conforme crecen, a decir malas palabras. Y es ahí donde deberás actuar, advirtiéndole de buena manera que no lo vuelva a hacer porque eres su madre y te debe respeto, incluso aplicar algún tipo de castigo si es necesario.

Debe existir una media entre la confianza y el respeto. Puede bromear contigo pero hasta cierto punto, porque incluso si en las bromas tú le permites a tu hijo subir de tono, en cualquier aspecto, desde ahí tú serás quien le dé pié a que en un futuro no muy lejano pueda faltarte intentando gritarte, diciendo alguna grosería o incluso ignorando algún mandato que le hayas pedido por ese exceso de confianza que erróneamente le permitiste. Siempre deberás estar alerta.

Es bueno hasta cierto punto el tener esa confianza de padres a hijos, pero debes estar muy atenta a que no se sobrepase, detectarlo a tiempo y corregirlo de inmediato. Ya cuando tus hijos sean unos adultos de bien y quieran hacerte una observación, hasta en su manera de decirte las cosas verás el trabajo que has logrado, ya que te darán su punto de vista de cierta situación, sin temor a como reacciones y sabiendo perfectamente que sólo te están diciendo lo que piensan, sin ofenderte, sin querer faltarte al respeto, sin sentirse igualados para contigo, y gustosos de que pueden ser escuchados por ti sin incurrir en falta alguna. Incluso de pequeños, sí escúchalos, tómalos en cuenta, pídeles su opinión, qué piensan de cierta situación, pero hazles saber con autoridad porqué están correctos o errados en lo que te dicen.