Las dificultades que afronta la madre profesional

Comparte con tus familiares y amigas

Desde hace ya un tiempo somos millones de mamás que trabajamos por muchos motivos, el principal es para ayudar con los gastos del hogar. El hecho de querer ejercer la carrera universitaria que terminamos también juega un papel importante, así como el sentirnos productivas y con la mente más activa. Y a pesar de que hay muchas mamás que trabajan que han sido exitosas en la crianza de sus hijos, no deja de aquejar un pequeño problema que conforme pasan los años se bifurca: el no estar con tu hijo. Estando en la oficina cuántas veces no hemos llamado a nuestro hijo para ver cómo se encuentra o a quien nos llega a hacer favor de cuidarlo para preguntarle si hay algún acontecimiento importante. Normalmente estas personas son las abuelitas del pequeño. Aquí nos vemos inmersas en una encrucijada. Es terrible cuando nuestro hijo nos dice “mami hoy no vayas a trabajar para que te quedes conmigo”, en verdad que nos parte el corazón. Desgraciadamente sabemos las consecuencias no muy gratas que nos acarrearía si cumplimos ese deseo en el pequeño. Aunado a ello nos perdemos de muchas cosas, desde sus primeras palabras, sus primeros pasos, bañarlo, hasta los festivales del día de la mamá, fin de cursos, firma de boletas, en fin. Todo lo que se supone que deberíamos hacernos cargo y que forma parte del crecimiento de nuestro hijo. Además el poco tiempo que nos queda del día después de una jornada laboral debemos enfocarnos en vigilar lo más posible que nuestro hijo vaya por el camino correcto, pues a pesar de que la abuela nos apoya en demasía y tiene su autoridad, la última palabra es tuya porque a fin de cuentas tú eres su madre, o en su defecto el papá. Entonces ¿qué sucede con la mayoría de los niños? Se hacen independientes de su mamá. Esto no significa que no nos necesite o que no nos obedezca (eso está en tu autoridad como mamá), es solo que ellos se acostumbran a que su mamá no esté con ellos tanto tiempo. Aquí es donde se puede llegar a originar el segundo problema. Al no estar con tu hijo, él irremediablemente crea el vínculo materno con quien ha estado a cargo todos estos años: con la abuela. Sería muy infantil de nuestra parte tener algún recelo o resentimiento por esta situación. Debemos actuar maduramente pensando que son amores igual de inmensos pero a diferentes personas, siendo el tuyo incondicional por el simple hecho de ser su madre. Pero irremediablemente sí lo tienes que compartir. De ahí nace una devoción muy grande por parte de tu hijo hacia tu mamá o tu suegra. Ese amor se trabajó día con día desde que ella te apoyó y seguirá aunque ella falte. Debes ser muy inteligente en hacerle entender a tu hijo el porqué tuviste que trabajar. Lo principal que debe saber es para que a él y a sus hermanos si los hubiese, no les faltara nada, ya que si es un tema que no tratas desde temprana edad con ellos ni lo explicas debidamente; cuando sean adultos pueden sobrevenir los reproches de que no estuviste con ellos en los momentos más importantes de su vida, no siendo palabras gratas para ti las que escucharás al respecto. Debe ser lo contrario. Si lo hiciste correctamente, en el futuro ellos estarán eternamente agradecidos contigo por haber hecho ese sacrificio por su bienestar.