Las malascrianzas o rabietas en los niños : ¿Independencia o Terquedad?

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Quizas te tas preguntado ¿por que a los niños les dan rabietas? Es algo bien curioso por que en ocasiones pueden ser los niños mas amorosos del mundo y y en otras unos torbellino con rabietas y hasta malascienzas.

Cuando los niños son aún pequeños (hablo de alrededor de dos años y medio), no siempre se puede razonar con ellos. A veces están cansados, o sobreestimulados o han tenido un día duro y aún están aprendiendo a gestionar sus emociones (bueno, y seguramente los adultos también estamos en ello). Y si encima nosotros vamos con algo de prisa, o en ese momento tenemos la paciencia bajo mínimos, es la fórmula perfecta para que estalle el conflicto.

Los mayores nos ponemos a insistir sobre algo (véase hay que bañarse, hay que vestirse, nos tenemos que ir), el pequeño no quiere y se inicia un tira y afloja en bucle del que difícilmente podamos salir airosos, a no ser que busquemos otra forma de hacer las cosas. Si nos da por repetirle mil veces lo mismo, lo único que conseguimos es precisamente lo contrario.

A veces, por ejemplo, vestimos a Elena sin mayor problema. Además, ella ya empieza a meterse las mangas, a subirse los pantalones o a elegir qué zapatos se quiere poner. Pero otras veces, algo tan sencillo se convierte en un imposible. Quienes no tienen niños se sorprenden, ¿imposible vestir a un niño?. Pues sí. Y si no imposible, al menos una tarea tremendamente complicada.

En esos casos, no basta con insistir, ni explicarles por qué queremos o necesitamos que lo hagan. Puede que en ocasiones funcione el llegar a acuerdos con ellos (aunque para mí en estas edades es difícil distinguirlo del chantaje, cosa que siempre intento evitar a toda costa) así que, en nuestro caso, solamente existen dos soluciones posibles. O bien esperar y dejarle que se tome su tiempo o bien distraer su atención con algo. Puede que intervenga algún muñeco (curiosamente suele seguirle más «el rollo» a ellos con nuestra voz impostada que a nosotros mismos), que la ropa cobre vida o que todo el proceso se convierta en un juego (nada de explicarles que hace frío, que se pueden resfriar o que nosotros también nos hemos vestido con eso, pocas veces les vamos a convencer). Sé que a veces nos sentimos cansados, o «no estamos para juegos», pero al final te das cuenta de que es la única forma de hacer las cosas o de que las cosas acaben bien.

Es complicado respetar los enfados de los niños, porque pueden llegar a subir el nivel hasta niveles tremendos y nuestra paciencia se tambalea pero, como todo, creo que es algo que se puede entrenar o, al menos, procurar que sea la tónica general.


Tenga en cuenta: Tu Maternidad y los materiales y la información que contiene no están destinados a, y no constituyen, asesoramiento o diagnóstico médico u otro tipo de salud y no deben utilizarse como tales. Siempre debe consultar con un médico calificado o profesional de la salud acerca de sus circunstancias específicas.