Las peleas entre hermanos

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Las peleas entre hermanos son algo natural dentro de los conflictos que se desarrollan en el ámbito familiar, pero que a los padres preocupa bastante. La relación de los hermanos puede pasar del amor al odio muy rápidamente, ya que confluye entre ellos una serie de sentimientos que se manifiestan en una rivalidad interminable. Los padres juegan un papel determinante para evitar estas discusiones, evita hacer comparaciones entre ellos, ya que aumentarás su rivalidad. Cada niño es distinto a otro y tendrás que valorar las virtudes y juzgar los defectos de cada uno por separado, sin tener en cuenta las características del otro. Tampoco es conveniente que les califiques con algún adjetivo que les etiquete, como por ejemplo: María es la dormilona, y José el inquieto. Hay que tratarlos por igual, para evitar inseguridades o que se puedan sentir superior a su hermano. Las responsabilidades que tiene cada uno deben estar bien definidas, para evitar que las del hermano pequeño recaigan en el hermano mayor. Ten en cuenta su edad, porque lo que puede resultar sencillo para el mayor, quizá al pequeño le suponga mucho más esfuerzo. Cuando son pequeños y se pelean, muéstrales con gesto serio que no te gusta que se peleen y déjales unos 5 o 10 minutos a solas, diciéndoles que si se tranquilizan y no discuten más les premiarás con algo que les guste. Las peleas entre hermanos mayores debes dejarlas bajo su responsabilidad, aunque debes estar atento para que no se hagan daño. Si la discusión empieza a ser más agresiva, sepáralos, cada uno en una habitación para que reflexionen, y diles que cuando se tranquilicen podrán hablar y solucionar sus problemas, por su cuenta, sin necesidad de que tú intervengas. Las pequeñas guerras entre hermanos son algo inevitable, pero los padres tienen en su mano el poder para controlar estas situaciones, y crear un ambiente familiar tranquilo y cordial. Finalmente es función primaria de los padres poder dirimir las controversias entre los hermanos de la mejor manera posible es decir, las peleas entre hermanos lejos de crear rencillas negativas son experiencias que permiten realzar la independencia de la personalidad de tus hijos es decir, por muy contradictorio que parezca tener rencillas entre hermanos refuerza la relación padre/hijo porque permite reforzar el rol de cada uno y así definir de forma contundente el carácter personal de tus hijos.