Limites Sanadores - Aprende a poner limites en la conducta de tus hijos

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Limites Sanadores,  es precisamente el nombre del libro escrito por el conocido escritor alemán Anselm Grun. En su texto, el autor muestra de una manera reflexiva y muy interesante la importancia los límites para todos los seres humanos.

Es la primera infancia cuando nuestros hijos empiezan a probar hasta dónde llega la paciencia de sus padres. Son precisamente ellos los encargados de enseñarles lo que está bien y lo que no deben hacer.

En los primeros años es necesario repetir varias veces una orden ya que los niños olvidan con rapidez y están formando conductas y hábitos. Si son mayores podemos explicarles el por qué del límite.

Es también importante dar un ejemplo coherente, es decir que lo que decimos coincida con lo que hacemos ya que como es bien sabido, se aprende por el ejemplo. Esa es una buena forma de tener autoridad ante ellos para que nos den el respeto y obediencia que pedimos.

También es muy bueno que el niño aprenda a esperar ante sus exigencias y vaya incorporando la idea de aceptar que su mamá o papá tienen otras actividades que realizar antes que atender siempre primero sus demandas.

Trabajar, atender a un vecino, descansar o revisar las tareas del hermano mayor le muestran al niño que no es el centro del mundo y eso, a la larga, es un gran aprendizaje para la vida.

Algo para tener en cuenta es felicitar sus logros y motivarlo a través de la palabra, la caricia o ambas. También, de vez en cuando, le gustará recibir un juguete o un chocolate porque “se portó bien” o fue un niño obediente. Al dárselo expliquémosle el motivo del premio.

Él debe sentir que lo logró y que valió la pena esforzarse en ello. Las conductas premiadas tienden a repetirse y eso es lo que deseamos.

Un niño sin límites claros será un adulto frustrado y desadaptado.

Tener en cuenta que cuando le hablamos debemos mirarlo a los ojos también le muestra que es importante para nosotros. Darle una orden desde la cocina con un grito no tendrá el mismo efecto que bajar a su nivel poniéndonos en cuclillas y mirarlo a los ojos mientras se lo decimos con firmeza y aprecio. Evitar los gritos son otra manera de no perder la razón y lograr límites claros para nuestros hijos.

En ocasiones cuando los hijos crecen detectan cuál de sus padres es más permisivo y aprenden a comportarse de un modo con uno y de otro modo con el otro. Los niños deben ver coherencia en la pareja en cuanto a los límites y permisos ya que de no ser así se irán convirtiendo en personas manipuladoras y oportunistas. Debemos estar siempre de acuerdo con nuestra pareja en lo que decimos al respecto.

Evitemos insultarlo o compararlo con otros niños. Cada uno es único y tiene sus propios rasgos de personalidad. No es bueno que imite a nadie para agradarnos. La obediencia ayudará a que nuestros hijos tengan autocontrol y crecerán para ser adultos responsables y adaptados a la sociedad en la que les toque vivir.

Por último recordemos que no es tan importante “lo que decimos” como “la manera en que lo decimos” y que “se logra más con miel que con hiel”.

Esto quiere decir que a veces un “¿Qué te parece si ordenamos tus juguetes para poder ir a la casa de los primos?", es mucho más agradable que: “Ordena este desastre o le digo a los primos que no vamos a visitarlos.

Enseñar en el orden y los límites de manera amorosa y con el ejemplo es una tarea que durará toda nuestra vida como padres, incluso en la adultez de nuestros hijos.


Tenga en cuenta: Tu Maternidad y los materiales y la información que contiene no están destinados a, y no constituyen, asesoramiento o diagnóstico médico u otro tipo de salud y no deben utilizarse como tales. Siempre debe consultar con un médico calificado o profesional de la salud acerca de sus circunstancias específicas.