Los primeros cuidados del bebé

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De las experiencias inolvidables es llegar con un recién nacido al hogar, es algo sumamente emocionante, pero indudablemente puede en algunas familias causar ciertos temores en torno a su cuidado. Un recién nacido tiene muchas necesidades, entre las más comunes que los padres primerizos encuentra es cómo alimentarlos o cómo cambiarles el pañal. Los problemas que con frecuencia presenta un bebé diferente a los de mayor edad es la irritación por los pañales sucios y la costra láctea. No hay porque estar nerviosa, ya se logró pasar y sobrevivir a los nueve meses de embarazo, los nervios propios del parto y del nacimiento, así que es normal que la invada la incertidumbre y la dominen por momentos los nervios sobre todo en algún tipo de cuidado especial que requiere el bebé. Es normal tener una intimidación frente a un ser tan frágil, algunas normas básicas para tener en cuenta es: tener cuidado en sostener el cuello y la cabecita del recién nacido, y es necesario hacer lo mismo cuando lo transporte en posición erguida o cuando lo deje sobre una superficie horizontal. Lavarse las manos o utilizar antiséptico para manos, esto debido a que ellos no han desarrollado un sistema inmunitario resistente, de tal modo que son vulnerables a las infecciones, y solicitar de igual manera para todo aquel que vaya a manipular el bebé. Asegurar bien al bebé cuando se lleve en el porta-bebés o en la silla para el coche, se debe sujetar con buena seguridad y limitar cualquier actividad que haga saltar al bebé o que sea demasiado brusca. La postura correcta para acostar a un bebé después de comer es boca arriba, es la posición más segura y los gases le molestarán en menor medida. Y con esta posición se evita la muerte súbita. Tener directrices para el aumento de peso, en los primeros cinco meses, la gran mayoría de bebés duplican su peso y hacia el final del primer año, ellos suelen pesar tres veces más del peso en su nacimiento. Por eso no es necesario pesar al bebé a diario y puede causarle una fuente de estrés innecesario. El pediatra es quien lleva un seguimiento exhaustivo, así si él detecta algo fuera de lo normal, tomará las medidas necesarias. No hay porque preocuparse con las deposiciones del bebé, en general suelen hacer entre una y cuatro deposiciones al día los recién nacidos que se crían al pecho diferente a los que toman leche artificial. Las manchas de leche en la ropa es un olor desagradable para muchos, esto se puede quitar colocando una mezcla de agua y levadura (una cuchara pequeña para una taza de agua). Así, no solo quitará el mal olor sino también la mancha. De igual manera no es aconsejable darle nada que no sea leche, ni siquiera infusiones y mucho menos nada preparado que se le haya comunicado con el fin de ayudarle a echar los gases. Para el eructo que no es obligatorio pero que para la mayoría de los bebés los hace sentir bien la mejor forma es incorporarlos apoyándolos sobre el hombro o colocarlos boca abajo encima de las rodillas y se le da unas palmaditas en la espalda.