Mastitis, mucho más que una palabra difícil

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La mastitis está relacionada directamente con la lactancia. Si tienes mastitis tus pechos se sentirán adoloridos, calientes y duros. A veces las madres con mastitis tienen además fiebre y escalofríos.

¿Por que surge la mastitis?

Este problema es provocado por la acumulación de leche en los pechos de la madre que amamanta. También puede ocurrir por obstrucción de los conductos de leche. En otros casos, la ocasionan gérmenes que ingresan al tejido mamario por fisuras o grietas en los pezones.

Madres cansadas, inexpertas o estresadas que no pueden amamantar bien a sus bebés o que no dominan la técnica de la lactancia pueden presentar mastitis con mayor frecuencia. Es más común que ocurra durante el primer mes del bebé. En la liga de la leche materna pueden guiarte para evitarla y disfrutar de la lactancia con todos los beneficios que tiene. Durante las primeras horas de dolores o molestias en tus pechos es bueno que te apliques toallitas calientes y húmedas sobre la zona adolorida.

Consejos para lidiar con la mastitis

  • Amamantar a tu bebé con mayor frecuencia ayudará a que no se acumule leche en tus pechos y que de esta manera no seas propensa a sufrir de mastitis.
  • Una buena ducha caliente dejando caer el agua tibia sobre tus pechos es también una excelente idea.
  • Consultando a tu médico previamente, puedes tomar algún analgésico para aliviar el dolor hasta que los síntomas desaparezcan. Si no mejoras es probable que te indique antibióticos, descanso y compresas de agua tibia.
  • Ante todo conserva la calma. Con diagnóstico adecuado y tratamiento temprano rápidamente estarás bien.
  • Toma mucho líquido, descansa y si el bebé no toma tu leche por algún motivo utiliza un extractor para que tus pechos no se llenen de leche. Que tengas mastitis no quiere decir que debas dejar de amamantar.

Es importante que continúes con la lactancia del bebé. Antes de darle el pecho coloca toallitas calientes sobre tus pechos para estimular que tu leche fluya con mayor facilidad. Si el bebé no vacía tus pechos, debes hacerlo tú con un extractor de leche para eliminar todo resto que es lo que provoca luego el dolor y la molestia de este problema. Sin embargo la succión del bebé  es mejor que cualquier otro método para que tus pechos se mantengan saludables. Quédate tranquila, la mastitis no le afecta al bebé. Si no acepta el pecho, incluso puedes sacarte la leche y guardarla en biberones dentro del refrigerador.

A pesar de estos pequeños contratiempos, la lactancia es y seguirá siendo la experiencia más hermosa de los primeros años de vida de tu bebé para él y para ti.