Que hacer cuando tus hijos pelean entre si

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¿En qué consiste el cariño fraternal que nace entre tus hijos? Normalmente este se origina del vínculo que los une por ser hijos tuyos. Ese vínculo, la convivencia entre ellos, tu trato hacia cada uno y su agrupamiento en el núcleo familiar, hace que exista un cariño incondicional entre todos ellos. ¿Pero qué pasa cuando no es así? Normalmente esa armonía puede romperse desde la adolescencia y hacia la edad adulta, donde cada uno de tus hijos ya se ha forjado un carácter, una manera de ser y de pensar que muchas veces puede chocar porque no son afines en sus gustos o pensamientos. Es común que entre hermanos puedan pelear: cuando son niños pueden llegar hasta los golpes y a los 5 minutos ya están jugando nuevamente como si nada hubiera pasado, pero esto ya se sale de contexto cuando se sabe por ejemplo de hermanos que no se hablan o que se vieron inmersos en una pelea muy fuerte prácticamente a muerte. Toda la vida se pensó que podría haber discrepancias de esta magnitud entre hermanos cuando la familia era numerosa, donde más de 4 hermanos ya podría representar algún tipo de problema. Pero las vivencias nos sacan del error, ya que se sabe de casos donde existe el hermano que insulta con palabras irrepetibles a su hermana pequeña, ¡siendo que solo son ellos dos! Eso es inconcebible, porque tu función como madre es inculcarles valores, y uno de ellos es que deben cuidarse y auxiliarse entre ellos, ¿y porqué no? Ser incluso hasta cómplices. ¿Cuántos de nosotros no somos cómplices de nuestros hermanos, o nuestros hermanos de nosotros? Lo peor del caso es que si notas alguna riña entre ellos que puede subir de intensidad y no haces nada, sólo observas como se despedazan, la del error  puedes ser tú. Este tipo de acciones ameritan un castigo de inmediato. Mucha gente puede pensar que los padres no tienen nada que ver con las actitudes y acciones que tomen sus hijos, sobre todo cuando ya entran en una etapa donde es más difícil poder controlarlos. Con esto no se pretende que los manipules o forces a que se lleven bien cuando pueda no haber remedio porque es imposible, pero si desde el principio tú o tu pareja hubieran detectado que existía algo que rompía esa armonía en tu hogar y tu familia, ustedes como padres y como adultos hubieran resuelto el problema desde el principio. Se entiende que la vida adulta es sumamente agitada, tenemos múltiples actividades entre el trabajo, la casa, los hijos, el esposo, puede que no tuviéramos tiempo u oportunidad de nada más. Pero esto no debe ser un pretexto, pues ya los niños ahí están, así que debemos desdoblarnos aún más para no dejar un punto sin cubrir, que nos pueda dar señales referente a todo, como su conducta hacia sus hermanos o hacia otras personas. Con esto, tú sola te darás cuenta que pasado el tiempo, no tendrás que intervenir en absoluto para que tus hijos se busquen entre ellos, se confíen sus cosas, se platiquen de sus familias temas más íntimos, sólo te restará la tranquilidad de saber que tus hijos tienen una excelente relación donde tú, con la educación que les diste, eres en parte responsable.