¿Vivir en casa de los padres después de tener hijos?

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Con un bebé en camino, o cuando ya existe un hijo, la pareja ha dejado de ser solo pareja, para convertirse en una familia, por lo que ahora más que nunca, necesitan un espacio para convivir, disfrutar de la nueva vida y compartir como es debido, pero no siempre esto es posible desde el primer momento, a veces por dificultades económicas, o por acompañar a los suegros, la pareja se ve obligada a tomar la decisión de vivir en la casa de los pares de uno de los dos, mientras consiguen el dinero para tener casa propia.

Si bien esta compañía puede traer algunas ventajas, también hay aspectos negativos que se deben considerar. Una de las mayores ventajas de vivir en la casa de los padres (o suegros) es que no tienen que gastar dinero pagando renta, además, en cuanto a los cuidados de los niños, ellos se pueden convertir en una gran ayuda, y hasta quedarse con ellos cuando la pareja necesita salir.

Por lo general la llegada de los nietos es muy emocionante para los abuelos que seguramente estarán muy emocionados de tener al niño o los niños en casa. Pese a las ventajas que se pueden obtener, hay muy buenas razones para evitar al máximo que la familia viva en casa de los padres: La pareja necesita madurar, tener sus propias reglas, no las reglas de los suegros y aprender a asumir todas las responsabilidades que implica la vida familiar.

Vivir con los padres puede ocasionar que la pareja no asuma verdaderamente sus deberes al confiarse de ayuda con la que cuentan. No tendrán la privacidad que necesitan como pareja. Necesitan su propio espacio, puede que les toque uno reducido o incómodo. Uno de los dos se sentirá en territorio ajeno y esto causará antipatías y malos ratos. Quien aún está en su casa, muy probablemente no dejará de sentirse cómodo en ella, manteniendo sus viejas costumbres, y viviendo como siempre. Los suegros intervienen más de lo que deberían en las decisiones de los cónyuges, en la crianza, y la educación de los  hijos. Todo esto sin duda deteriora la relación de pareja y la vida familiar.

En caso de que no tengan suficiente dinero para aportar en casa, los suegros pueden sentirse incómodos, y esto se convertirá en una situación tensa. Las peleas o discusiones que suelen ser normales de la pareja pueden resultar desagradables para los dueños de casa, quienes se sentirán incómodos y ocasiones hasta pueden intervenir agravando lo acontecido (es normal que un padre no pueda resistirse a defender a su hijo). Les toca vivir bajo horarios y reglas establecidas por otros, cuando lo que necesita la pareja es fluir con libertad, pues son los esposos los que deben decidir sobre su propia familia.

La pareja deja de invertir en lo que debería ser para ellos mismos como familia, es decir, todo lo que gastan, queda en casa de los padres, por ejemplo, si compran una nueva tele, no es para ellos, entonces ¿en donde está el patrimonio de la familia y especialmente de los hijos?

Es normal que aunque no se tenga una mala intención, los dueños de la casa se sientan con derechos de opinar o que simplemente no puedan evitarlo, así que es importante que las parejas planeen y se pongan plazos, pero mientras están viviendo allí (porque a veces no es fácil salirse de un momento a otro)  traten al máximo de comunicarse, ser pacientes y disfrutar de la familia al máximo.


Tenga en cuenta: Tu Maternidad y los materiales y la información que contiene no están destinados a, y no constituyen, asesoramiento o diagnóstico médico u otro tipo de salud y no deben utilizarse como tales. Siempre debe consultar con un médico calificado o profesional de la salud acerca de sus circunstancias específicas.