¡Yo también tengo un papá !

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En algunos años, el rol de padre ha conocido importantes cambios. Los padres no se ocupaban de los problemas y de la vida cotidiana de los niños. Hoy en día, los padres se integran en todas las actividades que realizan los niños: educación, diversiones, cuidados higiénicos… La evolución que se observa en los padres se hace en diversos niveles. Los estereotipos relacionados con los roles parentales se atenúan, la separación entre las tareas del padre y la madre se difuminan… a pesar de que muchas veces los libros especializados se olviden de los papás. Desde el embarazo, el futuro padre se siente concernido. No es raro que acompañe a la madre al médico, sobre todo cuando la madre debe someterse a una ecografía. Se le ve acudir a las reuniones de preparación al parto y a las reuniones informativas sobre el bebé. Durante el parto, se les invita ser parte activa: dar masajes a la mamá, animarla, cortar el cordón umbilical y bañar al niño por primera vez. Están lejos de la imagen del padre fumando en los pasillos mientras la madre da a luz. Si hace unos años los padres se ocupaban de los niños cuando había problemas, ahora se les ve hacer carantoñas y comportarse como verdaderas madres desde el mismo momento del nacimiento. Bañar al bebé, darle el biberón, ponerle el pañal o pasearle son algunas de las tareas cada vez más asumidas por los hombres. Asumir estas tareas no quiere decir que el hombre pierda su virilidad. Incluso dando mimos al niño, los hombres siguen teniendo su forma de ser. Será, en todo caso, más dinámico y vivo en sus gestos. Por su parte, el bebé hará rápido la distinción entre la forma de ser de mamá y la de papá, percibirá dos personas distintas que se ocupan de él de diferente manera, pero que le quieren por igual. No habrá que olvidar que, hasta ahora, son las mujeres las que se ocupan de la mayor parte de las cargas domésticas, las que piden un día libre cuando el niño está enfermo o cuando el niño está de vacaciones. Los niños, por su parte, cada vez que se hacen una herida, o se sienten enfermos, tienden a precipitarse a los brazos de la mamá. Los estereotipos están muy anclados en nuestra sociedad. Las madres se sienten culpables si no están todo el tiempo con el niño o si toma tiempo para ella. Muchas de ellas no dejan que su pareja les reemplace. De igual manera que el padre se ocupa del bebé y juega con él, también puede lavar su ropita, preparar la comida o limpiar la casa. Un poco de ayuda no viene nunca mal, sobre todo después del nacimiento!!!! El papá tiene una plaza reservada en la vida del pequeño, pero la mamá debe dejarle espacio para que pueda ocuparse de él al mismo nivel que la madre. No le dejemos de lado, el padre es muy capaz de cuidar al niño!!!.